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CAPITANES CON QUIEN TODOS QUIEREN NAVEGAR (4)

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ANILLOS DE ALAMBRE

En las sombras de la noche el Capitán Tuco camino por la marina rumbo al Achille. El Clásico velero de madera se mecía majestuosamente en su amarra de San Fernando. El Capitán Tuco abordó la nave y se introdujo en la cabina. En ella ya estaban Angel y Gabriel que empezaban a abandonar sus cuchetas. En el camarote de proa se oían unas suaves voces femeninas. Eran Gabriela y Cyntia que ya estaban a toda marcha ordenando sus elementos de dormir. Esta era la situación a bordo cuando se escuchó un “Holaaaa!” y unos golpes en la popa. Tuco gritó “Subí Gijena!!” y luego de escuchar unas maniobras y un bolso que se aplomaba en el Cockpit apareció en la escotilla del velero la figura de un joven flaco y barbudo muy sonriente que dijo “Hola gente… ¿ya estamos todos?”. Tuco respondió “Faltan solo los nuevos invitados… el pelado amigo de Angel y la Colorada amiga de Cyntia”. A todo esto ya Gigena, como todos lo llamaban  había ingresado a la cabina y saludado a todo el mundo. Cinco minutos después se escucho una voz de mujer que desde la marina tiro “Buenos días ¿hay gente a bordo?”, Cyntia respondió “Subí Patricia!!” y así llego a bordo “la Colorada” llamada de este modo por su cabello rojo natural. Besos, presentación de los muchachos y de Gabriela y la

colorada se fue ambientando. Pregunto adonde dejaba su mochila y la bolsa de dormir y la enviaron para proa a dejar los elementos. Finalmente la tripulación se completó con el Pelado –amigo de Angel- que arribó minutos después. Fue presentado a todo el equipo y Tuco, el Capitán indicó “Todo está listo, el motor caliente, así que a soltar amarras gente”.
La navegación era con destino a Colonia. Un sábado que pintaba por el pronóstico de lujo. Diciembre y las cinco de la mañana, el Achille salía de su amarre y de la marina rumbeando por el rio Lujan hacia la boya veintitrés inicio del Canal Costanero. Angel al timón y el barco avanzaba en un rio tranquilo con un viento del Oeste que daba favorable para el destino. Ya rumbo al Pilote 8 la tripulación disfrutaba de café y mate acompañando las facturas que eran ya tradición en el Achille. Cyntia, Gabriela y la Colorada habían preparado el desayuno que todos disfrutaban con las primeras luces de la mañana. Gabriel había colocado la radio y el noticiero que escuchaban daba confirmación del hermoso fin de semana que les esperaba. Todos disfrutando de un momento increíble cuando el sol comenzó a asomar, justo cuando ya estaban en las cercanías del Pilote para hacer el cruce del Canal Mitre.
Trimaron las velas y hasta levantaron el asimétrico. El Achille un lujo. La tripulación feliz. No había parejas ni transa entre nadie. Eran todos amigos y amigas que navegaban y disfrutaban de navegar.  El Pelado y la Colorada habían sido invitados por Angel y Cyntia con previo acuerdo del Capitán Tuco, apodado asi por su mágica receta de tuco para los fideos o ravioles que solían preparar. Años que Tuco portaba ese sobrenombre conocido en ambas orillas al igual que la fama de su famosa salsa.  Mientras navegaban algunos tomaban sol, otros charlaban y el timón estaba en manos ahora de Gabriela que serenamente llevaba la nave apenas escorada y a sus buenos seis o siete nudos. Este era el escenario cuando apareció en cubierta Gigena un poco alterado y en voz baja pero que los que estaban en el Cockpit escuchaban perfectamente le dijo a Tuco “Fui a buscar algo a mi bolso en el camarote de proa y me encontré con una pareja desnuda y en pleno acto de amor”.  Tuco lo miró y primero tomo la cosa como broma. La mirada de Gigena no daba para el humor. Era más para la sorpresa y hasta estaba colorado. Tuco que era muy flemático le dijo “Contá más que es lo que viste”. Gigena trago saliva y agregó “Abrí la puerta del camarote y ahí estaban el Pelado y la Colorada desnudos en la cucheta dándose con todo… que más querés que te diga. Ellos recalientes y yo me quede helado y siguieron dándose mientras yo cerraba la puerta sin llevarme lo que había ido a buscar. Te digo que incluso no se si me vieron. Estoy shoqueado. Fue sin aviso… que se yo!”.  El Cockpit del Achille se conmocionó. La frase “tu amiga y tu amigo” resonaron en los oídos de Gabriel y Cyntia múltiples veces. No era que el sexo fuera considerado malo o estuviera prohibido en el barco pero esto a todos les hizo volar la cabeza.
Tuco reflexionó y le dijo a Cyntia, fijate que pasa ahí abajo y si ya terminaron avisale a tu amiga que se vistan y vengan para aquí arriba al cockpit. Cyntia se fue con la orden y volvió a los dos minutos e informó “ya vienen…” mientras intentaba dar a Tuco una disculpa que el capitán dejó en el aire con un movimiento de mano desdeñoso.
Diez minutos después apareció el Pelado junto a la Colorada. Tomados de la mano y con cara de “Yo no fui”. El Capitán Tuco les pidió que se sentaran frente a el en la bancada haciendo previamente una seña para que los que ocupaban el lugar se corrieran o salieran que era más o menos lo mismo. Cuando la pareja estuvo sentada les disparó “¿Ustedes se dan cuenta de lo que han hecho?”. Realmente era una pregunta surrealista porque la pareja bien sabia y había disfrutado a todas luces de lo que habían hecho. Los preguntados ni moquearon. Tuco prosiguió “Han hecho el amor en un barco adonde no hay parejas, lo han hecho conociéndose hace solo algo mas de tres horas, y… ¡¡¡ no están casados!!!”. Esto último levantando la voz fuertemente. Y agregó  “Como Capitán no lo puedo permitir. Así que en virtud de las leyes del mar voy a proceder a unirlos en matrimonio por los poderes que me corresponden. ¿Quiénes son testigos por la novia? ¿Quiénes por el novio?” y bajando a la cabina retorno inmediatamente con su gorra blanca con visera negra encasquetándosela en la cabeza y disponiendo la ceremonia en el Cockpit mientras ordenaba a Angel hacer unos anillos con un alambre de la caja de herramientas.  El Pelado y la Colorada no salían de su asombro ahora. Los testigos conversaban entre ellos. Hasta que el Capitán Tuco comenzó la ceremonia y con una declaración original los consagró marido y mujer aclarando que no les extendería constancia porque ya tendrían que revalidar esto ante la autoridad civil y que para no colisionar sus poderes con los de dicha autoridad prefería realizar la omisión citada.
Al arribar a Colonia fueron presentados a todo el mundo en el muelle de cemento adonde habían amarrado el Achille, a conocidos y desconocidos, como los recién casados que vienen en luna de miel.  En el camino al restaurante situado en la Avenida Flores igual.  Ver al Pelado y la Colorada era la absoluta confirmación de lo que todos expresaban. El retorno al día siguiente fue tranquilo con un sur fresco y bien prestado. Tuco les obsequió al Pelado, a la Colorada y al resto de la tripulación con unos fideos con su renombrada salsa. Al arribar a San Fernando amarraron al Achille y todos tomaron su rumbo en el atardecer. El Pelado y la Colorada se casaron al mes en una ceremonia adonde uno de los testigos fue el Capitán Tuco. Tuvieron mellizas (el cálculo daba exacto con la navegación) y las chicas hoy ya se han recibido de arquitecta y abogada respectivamente en la Universidad. Todos siguen navegando a pesar del tiempo transcurrido.
Pepe Fuera de Borda (Hoy en Analista y relator de una historia con un Capitán con el que todos quieren navegar).