Gustavo Diaz Melogno ... Gandul... Apuntes de Travesías

Hace unos años, en un extenso reportaje http://www.pfdb.com.ar/pfdb/reportajeGandul.asp  (Te recomendamos su lectura) Gustavo Diaz Melogno, Capitan del Gandul, nos decía...

¿Lo tuyo es disfrute por partir a navegar, por llegar a tu nuevo puerto o por...?
"Lo mío en el agua es todo difrute. Me gusta esa sensación de partir... de las situaciones nuevas por vivir... de la incógnita por lo que irá a pasar... Me gusta la sensación de la navegación pura... el viento en las velas, la proa abriendo mar... el run-run del agua contra el casco... la estela con todo su misterio de lo ya vivido... la plenitud del empuje vital del viento que nos lleva hacia nuevos y deslumbrantes amaneceres... y hasta el tiempo duro que viene a decirnos que no somos tan grandes, ni tan buenos, ni tan fuertes, y que, no obstante... nos permite seguir, con un guiño... Me gusta la camaradería que se crea a bordo, el espíritu de equipo, ver cómo aflora lo mejor de cada uno, cómo nos superamos a nosotros mismos, nos templamos y crecemos... y me gusta llegar a un nuevo puerto, descubrirlo lentamente, adivinarlo tras la bruma... aprehenderlo progresivamente... y luego volver a verlo con ojos nuevos, tiempo después..."

Hoy queremos ofrecerles una nueva “sección”, un poco anárquica (no sabemos si seguirá mes tras mes, o de qué manera habrá de continuar), pero los invitamos a partir de ahora a disfrutar de algunos de los “apuntes de travesías”, que el capitán del Gandul se ha prestado a compartir con nosotros.

Navegando por la laguna con amigos, rumbo a Pelotas (nuestra amiga Marta, de visita, Facundo, Ofelia, Gustavo, José Luis y Adriel -estos últimos, navegantes de la zona-)

Que mejor que sus propias palabras para llevarnos en este maravilloso viaje por medio de sus experiencias navegando


"Cuando empecé a leer de navegantes se abrió otro mundo ante mí. La experiencia no es fácil de transferir. Hay plenitud, libertad y un contacto con la naturaleza muy intenso. Cuando te alejás de la costa, todo lo vivido en tierra es una nebulosa. El presente es lo que tiene el peso más importante. Esto te da intensidad y transparencia."

Vivo comprobándolo, pero hay compartirlo, porque lo justo es “pasar el testimonio”... como a mi me lo han pasado. Por eso, ahí van algunos:


APUNTES DE TRAVESÍAS

Por Gustavo Díaz M. (http://gustavodiazm.com)

Por el Sur de Brasil


A su impulso el agua cedía en silencio; pintorescas, sus colores contrastaban con el verde fondo de árboles, regalando con su sola presencia ese sabor de las cosas auténticas, antiguas, originales. Su aspecto nos trajo a la mente aquellas imágenes que el genio de Niemeyer inmortalizara en Brasilia, tan parecidas a estas sencillas velas trapezoidales, de más que aceptable rendimiento, que impulsan a los botes riograndinos hacia adelante.
 
El cierre de la 8° Festa do Mar incluyó la más grande corrida de la que haya memoria en la zona, propiciada por el Dr. Lauro Barcellos, director de los museos: Oceanográfico, Antártico; y da Ilha da Polvora. Su estrategia fue poner un buen premio en efectivo para los tres primeros, y esto movilizó botes de las Lagoas Mirim y Dos Patos, para que podamos disfrutar de un espectáculo único, en el preciso momento en que arribábamos con nuestro velero al Yacht Club.

Dicho sea de paso, entre tanta originalidad nos pareció más atractivo amarrar al muelle del museo Oceanográfico, que dejar el Gandul en el Club con el importado nombre de “Yacht...” –en Brasil nos resulta muito mais bonito ficar uns dias num Iate Clube o en un Veleiros da...-. El cultivado director nos invitó, y después nos “cobró” la estadía solicitándonos una charla abierta sobre nuestros viajes, los principios de la vela y cómo ganar barlovento, que gustamos mucho de hacer, y que a la vez nos ayudó a hacer amistad con gente del lugar.

La Corrida consistió en una navegada barlovento-sotavento; largaron en popa con los barcos sujetos desde el agua, parados sobre los bajos pegados al canal frente a la ciudad, desde donde se dirigieron una milla hacia el Nor-Noreste, para regresar contra el viento hasta las inmediaciones de la largada, ante la Prefeitura y la zona más antigua de Río Grande. Se presentaron casi treinta botes, aunque no todos completaron el recorrido, al cabo del cual resultó ganador el “Confortavel II”, de 5,5 metros de eslora, con Darci Da Silva Pinho al timón, acompañado por Claudio José y Vladimir. Conversando con el “comandante” del barco ganador, nos decía que para él lo más importante fue que la corrida hubiese acontecido, pues hacía más de diez años que no tenían lugar, cuando antes había tres o cuatro por año; resaltando el trabajo del Dr. Barcellos, que hizo posible vivir una fiesta que se estaba perdiendo.

Desde 1930 se tienen noticias de estos botes en la Lagoa, antes se sabe de algunas canoas, pero aquellos con su mayor manga fueron los preferidos, al aumentar la capacidad de carga y poder soportar más vela. El fondo plano y la falta de quillote son casi un mal necesario para poder recorrer las aguas bajas de las lagunas sin limitaciones. Diariamente se los ve navegar, sea pescando con sus redes en los palitos que llenan la laguna, o pasar con sus esposas y familias camino al mercado para volver por la tarde con las canastas vacías, a veces a motor y otras a vela.

Los pescadores miraban nuestro catamarán -un buen barco de viaje, con dos mástiles, velas grandes y fuertes, y un porte que impone respeto-, mientras yo admiraba sus botes abiertos de fondo plano, tablas de madera gruesa, timón en popa, mástiles pequeños y velas hechas con lona de arpillera moderna. Cenando con Lauro en un paquete restaurante de Pelotas -ciudad vecina a Río Grande do Sul- nos comentaba la idea de armar un astillero para construir estos botes con los brazos de jóvenes humildes de la región, los cuales así aprenderían un oficio, tendrían una inserción social buena, y valorarían, como nosotros estábamos valorando, este auténtico producto regional que navega muy bien, y que les permite vivir su lugar en todo el sentido de la palabra, pescando, desplazándose y manteniendo inalterado el delicado equilibrio de este especial ecosistema.

Consecuente con su prédica, nuestro anfitrión puso en venta su velero convencional de plástico y armó el “Carioca”, un bote de diez metros de eslora por tres de manga, con una buena vela –trapezoidal por supuesto-, y un poderoso motor de apoyo, que lo tornan en un barco abierto espectacular para la zona.

Nuestra presencia llamó la atención de algunos medios, sorprendidos por los cinco años que esperábamos navegar, el estudio de los chicos a distancia, la forma de lanzarnos a ello... las preguntas les surgían sin interrupción, hasta que pudimos explicarles entre los cuatro, en un portuñol bastante pobre todavía, que elegimos vivir nuestro sueño de libertad sin más dilaciones ni excusas, dejando de lado lo perfecto a cambio de hacer que esa vida soñada fuese la que llenara nuestros días, para intentar hacernos dueños y señores de nuestro tiempo.

Los amigos insistían en que nos quedásemos un poco más, pero el horizonte era demasiado grande y nuestro viaje era ahora. Con los primeros vientos francos zarpamos para el norte, esperando recorrer en popa las peligrosas playas que nos separaban del Cabo Santa Marta, y así seguir nuestro destino, felices de lo que aprendimos y de las amistades nuevas que habíamos hecho, las que esperábamos seguir cultivando en el futuro.

(Del viaje: Un barco, una familia, el mundo 2000-2002 y ...)


Bote riograndino en tareas

Rumbo al mercado...


El barco de Lauro, con el Gandul al fondo.

 


El bote ganador de la 8ª corrida: El Confortavel II

Vista desde el Gandul -amarrado al muelle del Museo Oceanográfico-, del museo da Ilha do Polvora

 

Zarpada desde Pelotas (Gustavo al timón del Gandul)


Ignacio recoge los últimos cabos de la amarra. Lauro y otros amigos nos despiden... (“que no se caliente en tu mano la mano del amigo...). En proa puede observarse el curioso mecanismo que tenía el Gandul como malacate de fondeo... (hecho con materiales de rezago).

CARACTERÍSTICAS DEL BARCO:
Catamarán a vela oceánico, de 11,4 m de eslora, 6,5 m de manga, 0,5 a 3 m de calado (orzas arriba o abajo), y un desplazamiento de 5 Toneladas.
Aparejo cuter, con 80 m2 de superficie vélica en ceñida y 120 m2 en francos.
Construido en terciado de cedro naval, recubierto con plástico reforzado con fibra de vidrio.
Sus amplios interiores cuentan con cuatro camarotes, dos baños, estar, cocina y área de navegación.


El capitán del Gandul:
Gustavo: Un pasado... ¡por agua!
El capitán del velero es un auténtico "pasado por agua". Su pasión por la navegación le hizo vivir momentos mágicos y de los otros. Sus ganas de navegar siempre pudieron más que estos últimos.
Los relatos de sus diversas aventuras ocuparon páginas de las revistas náuticas argentinas, y los resumió en dos libros: Entre el Cielo y el Mar (’87) y Gandul, a fuerza de sueños (’98).
Nacido en Buenos Aires a mediados del '59, se inicia en la navegación a vela poco antes de terminar el secundario. A los 17 años se radica en la ciudad de Comodoro Rivadavia junto a su familia. Estos dos hechos modificarían completamente su existencia.
En la ruda Patagonia se "hace" navegante. A principios de los '80 participa activamente de los circuitos de la Federación Patagónica de Vela, y corre periódicamente en la I.O.R. de Buenos Aires. Cursa ingeniería con la intención de graduarse como ingeniero naval; pero la sed de horizontes y el llamado del mar, lo movieron más que un camino previsible.
Profundizando su relación con Ofelia se casan en el '82, dejando atrás los estudios y las "seguridades". El Gandul II, de 8,7 m. de eslora nace para darles alas. Pero la realidad limita sus posibilidades, y ponerlo a "son de mar" exige un arduo trabajo y un esfuerzo de la imaginación. Finalmente navegan con él la Patagonia, con un mástil hecho con caños petroleros, velas de lona de camión, e ínfimo equipamiento.
En el '84 recorre las costas chubutenses, y en el '85 cruza el mítico Cabo de Hornos, acumulando una fuerte experiencia en situaciones críticas. Esta navegación la relata el autor en su primer libro "Entre el cielo y el mar", cuya primera y segunda edición se encuentra agotada.
Su pasión por el mar se torna evidente; una sucesión de travesías lo atestiguan. En el '88 viaja "De nuevo al Sur", volviendo a contornear la Tierra del Fuego a vela. Al año siguiente, junto a su amigo francés Hughes Delignieres, alcanza los 65° Sur en la Antártida, a bordo del pequeño Oviri. En el '90 navega junto a su esposa e hijos (Ignacio y Facundo, que por entonces tienen 4 y 2 años) hasta Brasil. Un viaje que les permitió -aún sin presupuesto, motor ni electrónica- reafirmar los conceptos básicos de sus existencias, y evidenciar la necesidad de un nuevo barco, tras cinco meses de vida familiar a bordo.
El retorno en solitario desde Angra dos Reis hasta Comodoro Rivadavia sirvió para bosquejar los planos del catamarán, y para madurar el proyecto que daría vida a "Gandul, a fuerza de sueños" (su segundo libro).
De vuelta en Comodoro, a fines del '90, se abocó a la tarea de diseñar su nuevo barco. Construye el catamaran "Gandul", junto a un grupo de voluntarios de 18 años de edad promedio. Lo botan en Diciembre del ’91. El grupo que lo construyó conformó la tripulación del viaje a vela desde la Patagonia hasta España y vuelta, durante el ‘92/’93, participando de la TRAVESIA 5 propuesta por la FUNDACIÓN GÉNESIS.
Una multitud –nunca antes reunida en la zona- los conmovió en ocasión de la zarpada y el arribo a la ciudad de Comodoro Rivadavia. Durante el trayecto enarbolaron la bandera de la ORGANIZACION DE ESTADOS AMERICANOS, que adhirió a la iniciativa.
En España exhibieron el barco en la Expo Sevilla ’92, junto a las réplicas de las carabelas de Colón y del taxi espacial Discovery. En el puerto de Palos dejaron un mensaje de los pueblos americanos en un mural erigido en el histórico sitio.
En el 2000 zarpan para la vuelta al mundo en familia, viaje que sufre un impasse a partir del 2002, con su arribo a España, en donde actualmente se encuentran.


Tenemos en preparación un reportaje “Gandul, 7 años después”, en el que Gustavo nos pondrá al día de su experiencia europea... náutica, de vida y experiencias enriquecedoras para todos aquellos que aman el agua y disfrutan de la pasion de navegar.