El Rio de las Costas de Oro - Vacaciones en el Rio Negro - Uruguay

Este relato es el total de nueve cronicas de una vacacion de 30 dias en Uruguay. Desde la Partida hasta la llegada a Buenos Aires nuevamente. Tal cual estaba en el Tomo I de pfdb perdido en el eter internetico. Navegacion, detalles, derroteros, escenas de parejas y circunstancias que nos tocaron vivir todo en un escenario maravilloso. Espero que lo disfrutes tal como lo disfrutamos nosotros sus protagonistas.

El Rio de las Costas de Oro

Parte Uno (hacia Palmira con las endorfinas)

                                                                                 Pepe Fuera de Borda

Al momento de iniciar la singladura no puedo dejar de recordar que la he hecho hace 43 años atrás. Con mi padre. En una barco a motor de madera de 6 metros de eslora y 2.30 de manga. Con un motor Kermath de 20 caballos, naftero. A magneto y con instalación de 6 volts. Otros tiempos. Mi padre ha fallecido hace unos meses. Que increíble casualidad volver hacia ese lugar.

El destino es el Río Negro. En el Uruguay. Una navegación mantenida como “difícil” y que a muchos nos asusta de solo pensarla. Se habla de piedras, bajos, restingas y escolleras. He escuchado a muchos relatar su viaje como si fuera una iniciación en una náutica oculta y hasta accesible solo a “elegidos”.

Y es cierto. Elegidos pues hay que tener tiempo. Para ello hemos dispuesto de todo el mes de Enero. Y podremos comprobar si esto de difícil es difícil o que tiene de oculto.

El 30 de diciembre de 2004 partimos a las 10 horas. Somos dos Grupos. En un barco Jorge( Gabbiano). En otro Silvia, Francesca y Yo (Tom Collins).  Al rato aparece por VHF el otro grupo Enrique y Laura por una nave (Aldebarán) y José Luis, Silvia y sus tres hijos (Sebastián, Francisco y Julian) en la otra (El Tape)

Decido en virtud que voy adelantado a todos ingresar a ver a Marcelo en su guardería Náutica. Error que pagaré caro con dos varaduras pues no hay agua para el ingreso al brazo del río Lujan que me lleva a lo de Marcelo. Una lancha me ayuda y en el tercer intento logramos desvarar el barco mío y retomo camino.

Llego a un puesto de Prefectura en Dique Lujan adonde realizo el despacho para Uruguay. El destino es Mercedes, Rio Negro Uruguay,  Remontamos con Jorge hacia el Paraná Miní y es muy fuerte la temperatura que nos rodea. Laura y Enrique nos cuentan por VHF que se tiran baldazos de agua para refrescarse. El tráfico de embarcaciones comerciales y deportivas es realmente mínimo. A pesar del calor un placer de navegar. Más cuando nos vamos de vacaciones.

Arribamos al complejo Aulicino. Ni Marta ni Antonio se encuentran. Están pasando las fiestas por la ciudad de Córdoba adonde tienen nietos. Permanecemos esa tarde bañándonos en su playa, y cenamos (las increíbles bogas a la parrilla) pasando la noche. En la mañana partimos hacia Nueva Palmira. Jorge y yo decidimos remontar el Mini. Enrique y José Luis toman un camino interno. Hora y media después hemos de descubrir que nos siguen en nuestro camino pues reflexionaron por el tema de la bajante pronunciada y la existencia de muchos palos bajo el agua en el camino que aspiraban.. Durante el camino nos enteramos y nos conmueve el incendio de un boliche bailable en Buenos Aires que ha de tener casi doscientos jóvenes muertos. Tengo una de mis hijas adolescente y que va a “bailar”. Me inquieta aunque se que no frecuenta ese lugar. Seguimos navegando y llegamos al Paraná Guazú. El sol es fuerte y mucho. Navego utilizando una media sombra. Ello no ha de impedir que me queme mucho pues el reflejo es muy grande. Aunque esto lo he de descubrir luego de quemar mi piel y ya arribados a Nueva Palmira. .

En la navegación por el Guazú veo dos Kayakistas de travesía. Palean suavemente y con todo nos cuesta alcanzarlos. Todos bajamos el río a 8 o 9 nudos. Me acerco a ellos y comenzamos a conversar. Finalmente nos reconocemos con uno de ellos de habermos leído recíprocamente en Internet en el Foro de Fernando López Albarellos. Milton Romano es de Rosario y vienen con su compañero remando desde dicha ciudad. Me dice que su objetivo era Punta del Este pero que “arrugó” y que se van para Carmelo. Nos saludamos y deseamos buen año y los dejamos atrás ingresando nosotros en el Río de la Plata para virar y subir el Río Uruguay (Río de los pájaros de colores su significado).  Arribamos a Nueva Palmira habiendo degustado la porción de boga que nos toco de una que no pudimos comer en la noche anterior en Aulicino. Un pez nuestro que esta gente cocina como los dioses.

Amarramos en Palmira y con Jorge nos vamos a la Ciudad a comprar cosas. Nos persigue el consumismo y el calor. Una de las primeras cosas que hacemos es tomarnos una gaseosa en la puerta del almacén adonde la compramos y averiguar como esta el cambio en relación a los pesos uruguayos y argentinos y el dólar. Todo eso en el Almacén.

Jorge me dice que el consigue buen cambio en lo de unos viejitos que tienen una casa de cambio y tabaquería. Pero que esta a cuatro cuadras. Vamos caminando hasta ahí (gaseosa incluida ya hemos caminado diez o quince cuadras). Los viejitos están con el negocio cerrado. Jorge apunta a un Almacén. En el almacén anterior nos cotizaban el argentino a uruguayos 8.50 y el dólar a 25.50 uruguayos. En este almacén nos cotizan el uruguayo a 7.80 por argentino. 24 uruguayos por dólar. La cara de Jorge lo dice todo.

Pasamos a buscar dos locales mas que a Jorge le generan confianza. Desastre la cotización que nos dan. Le digo “Jorge... en Casa América capaz que te cambian bien”. Me contesta “¿Vos crees ¿??” y ahí nomás apuntamos para la calle Artigas adonde esta Casa América.

Valga aclarar que Jorge desea (así me ha dicho) cambiar dólares por uruguayos pues en su planteo de otro modo “te roban”. Así llegamos a Casa América. Están haciendo un sorteo de fin de año con micrófono y parlantes en la calle. Ingresamos y pronto tenemos tres señoritas que nos ofrecen solicita atención. Recuerdo que en este negocio compre mi famosa palmeta para matar moscas hace dos años.

Les pregunto (como agente financiero y de bonos de mi amigo Jorge) si cambian. Le pasan la información a “la Jefa” y ella indica que no tiene cotización. Claro... si son las 17 horas del 31 de diciembre. Puede ese día a esa hora tener fuegos artificiales adecuados para las fechas, puede tener un sorteo,  pero cotización oficial del dólar difícil. Pero agrega... “En todo caso les puedo promediar las cotizaciones y les hago por dólar si les parece 26.20 uruguayos”.  A Jorge parece lo hubiera sorprendido un rayo. Los ojos se le ponen como espirales centrípetas y veo que transpira. Cambio cerrado y le pagan mas que todos. Sin duda es su oportunidad.

Se hace repetir la cotización y finalmente dice “o sea que si te doy un dólar me das 26.20 uruguayos?”  la jefa dice el tradicional “seguro” uruguayo “pues bien -dice Jorge-  “cambiame diez dólares”.

Yo no lo puedo creer!!!! . Me ha hecho caminar veinticinco cuadras para obtener una diferencia cambiaria que es una copita de la gaseosa que nos hemos tomado hace media hora.  Increíble mi amigo.  Contentísimo Jorge con la pichincha que ha hecho en el cambio volvemos al Almacén Italia adonde compro algunas pequeñas cosas (es el primero adonde cotizamos el dólar) y adonde no solo me envían mi pedido al barco sino que me cambian cien dólares que he de entregar al llegar el pedido. Además el dinero uruguayo me lo dan en el momento. Como no he llevado dólares hasta el almacén y solo tome algunos argentinos a mi la ecuación de cambio me resulta un gran negocio y mas siendo 31 de diciembre a las 18 horas.

Al llegar al muelle ya esta el pedido y su mandadero a bordo de una moto. El mandadero con cara de preocupado ya que nosotros estuvimos comprando otras cosas (pan, torta y alguna cosita dulce) como de shoping y nos demoramos. Hasta he llamado a mi hija a casa y me he tranquilizado al saber que estaba bien. En su lenguaje juvenil me hace saber que esta impresionada por lo ocurrido en el incendio del boliche bailable Todo lo resumió en “que Zarpada!!”. Y después no me digan que no entiendo a mi hija !!

Todo OK y esa noche recibimos el año nuevo en el muelle unidos con Martín y Rosita(Puffin)  que nos esperaban y que tal vez sea de la partida hacia el río Negro.

Enrique y José Luis con sus familias se van a un campo de un amigo a pasar el año nuevo ahí. Abrazos, besos y la promesa de reencontrarnos al “año siguiente”. Agotado me voy a dormir a las 11 horas y a las 12 menos cinco me avisan (ya me había despertado solo con el despertados que Silvia reniega que yo trajera en vacaciones). Brindamos, Encendemos bengalas de salvamento vencidas y brindamos con mas bengalas y burbujas hasta caer al rato desmayados en las cuchetas.

La mañana del primero de enero nos toma muy tranquilos a todos los navegantes y los primeros movimientos en el muelle son mas o menos a las 10.30 horas. Claro que hora uruguaya que esta una hora atrasada para aprovechar la luz del verano.

La mañana nos toma tranquilos y nosotros de la misma manera a todo el día. Hacemos playa, mate y baños y jorge sale a correr pues esta en un proceso de “exitación de las endorfinas” como el lo define. Ello le ha cambiado la vida y a todos los que le rodeamos ya que intenta por todos modos que corramos con el. Después de cambiar dólares no corro con el salvo que se produzca la necesidad de huir desesperadamente de algún lugar. Y bajo esas circunstancias creo que le aventajo.

El tres en la mañana otro amigo, Roberto, un amigo también amante de las endorfinas,  me cuenta que ha salido a correr y que le ha pasado algo extraordinario. El día anterior se cruzo con otra persona que corría. “un viejito con quien nos saludamos”. Y me agrega “cuando vuelvo me lo encuentro en el muelle y acordamos correr juntos”.  El hombre al cual Roberto ha cruzado, tiene como 75 años y salen a correr juntos. Pero he aquí que Roberto, va quedando atrás. Roberto putea pues las endorfinas no le responden o en todo caso el viejito las tiene mejores. Finalmente Roberto agotado llega al muelle un largo rato  después del viejito que arribado esta impecable mientras mi amigo y sus endorfinas están desbocados y sin aire.

Luego, Roberto ha  de ser conmocionado nuevamente pues descubre que el “viejito” tiene una hermosa novia de 30 años y además... junto a ella hacen Tai Chi Chuan. El golpe seria suficiente si todo quedara ahí. Pero no ... la vida es cruel. El viejito corredor y con joven y agraciada novia con la que navega en su barco ha sido además entrenador de Comandos de Guerra.

Roberto continua corriendo ... sólo. Y dice que la náutica a veces tiene momentos malos hasta en puerto.

 

Parte Dos (hacia Soriano con los amigos y las primeras playas doradas)

                                                                                 Pepe Fuera de Borda

La noche del día 3 estábamos partiendo a cenar cuando vimos arribar un barco. Volví sobre mis pasos porque estaba seguro que era alguno de nuestra partida. No me equivocaba eran Daniel y Susana (Bellatrix). En su barco de acero llegaban a Nueva Palmira desde Puerto Madero adonde viven abordo, para partir con nosotros hacia el río Negro.

Les ayudamos a amarrar y seguimos en el plan de comida nocturna. A la mañana siguiente a las 7.00 horas partíamos Daniel y Susana, Enrique y Laura, José Luis y Silvia y Silvia y el suscripto en nuestros respectivos barcos hacia el Río Negro.

Martín y Jorge se quedaron. Jorge tenía planes de vela hacia fuera del Río de la Plata y Martín y Rosita deseaban recibir el día 11 a una hija que regresaba de Paris en el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires.

Tomamos como canales de trabajo el 08 y el 16 simultáneamente. Fue muy acertado a nivel práctico y de seguridad en la navegación. La derrota había sido planeada por Enrique que nos había dotado de un “pequeño derrotero” de 37 cuarterones. Aplausos para Enrique. GPS mediante todo estaba en una serie de rutas.

El Río Uruguay fue amigo. Su habitual fuerza de corriente contraria... casi inexistente para la singladura. El resultado una navegación al remontarlo de casi a seis nudos.

En un momento dado vemos que nos da alcance un remolcador de empuje con unas chatas. Daniel encaró al capitán por el canal 16 y este nos solicito continuar nuestro rumbo que planteaba una situación correcta para que nos sobrepasara. Nos interrogo si utilizábamos GPS y nos aclaro sobre dos boyas garreadas.

Dos cruceros nos alcanzan. Vienen con acelerador a fondo. No bajan. Tomo la cámara de fotos y ostensiblemente me preparo. Caen los aceleradores de inmediato y nos pasan en velocidad razonable. Cosa de no entender. Río Uruguay sin problema de calado y nos pasan a treinta metros por la banda.

El día espectacular. Luego de algo mas de cinco horas y media de navegación arribamos al Yaguari. De escuchar a la prefectura uruguaya estábamos enterados que la boya que lo señaliza estaba garreada y eso nos lo repitieron a nosotros. Nos dieron la indicación de sobrepasarla 400 metros. El detalle es que eso era para los que venían del norte y nosotros veníamos del sur. Una adecuada corrección de rumbo nos hizo ingresar correctamente en el río Yaguarí y navegarlo con satisfacción. Estábamos llegando al Río Negro !!

Respetamos los boyarines que en el Yaguarí encontramos y todo perfecto en calado y tranquilidad.

Cinco mil metros navegamos y apareció frente a nuestros ojos el ancho caudal del Negro. Viramos a Estribor y se nos presentó una larga playa. Un crucero estaba fondeado a metros de la orilla. Era hermoso e increíble. El río. Al crucero lo tolerábamos.

Fuimos sondeando y encontramos un punto en el que estábamos con dos metros de agua. Mucho calor e inmediatamente todos a disfrutar del agua transparente, de la arena y del impresionante golpe del paisaje a nuestros ojos. Juegos, caminatas en la arena rubia y un refrigerio.

En eso estábamos cuando aparece un auxiliar grande. Pues era nada mas y nada menos que mi amigo Luis que con su Piu Avanti estaba a doscientos metros nuestros en el crucero que habíamos visto. Abrazos, saludos e intercambio de informaciones. Luisito es un conocedor del río Negro y nos brindó informaciones interesantes y útiles. Señaló el tema calor y que lo combatía con una media sombra. Yo venia utilizando desde el palo hacia popa uno de estos tejidos de color negro y me habia preparado uno para proa desde el palo hasta el stay proel a fin de mitigar el sol. Me faltaba colocarle los ganchos y los elásticos para tomarlo a la regala. Ante el relato de Luis me alegré de mi media sombra de proa.  Luis volvió a su barco luego de participar en el encendido de mi heladera triple (gas, 12 y 220 volts.) pues ahí la pusimos a funcionar a gas.

En ese momento apareció el primer vestigio de la hielo dependencia. Con José Luis tomamos mi bote auxiliar y a todo motor nos fuimos a Soriano a buscar hielo. El bote tiene tres metros y es semirigido por lo que con dos personas su motor de 15 hp lo hace zapatear. José Luis iba en la proa aferrado haciendo peso para contrarrestar el efecto zapateo. Entre golpe y golpe me contó que él había hecho un curso de rescate con bote cuando era salvavidas en la playa. Luego comprobé que José Luis nadaba que era un contento y tenia conceptos en los que concordaba con el de manera absoluta en cuanto a la seguridad de adultos y niños abordo.

Al llegar en el muelle nos recibió Ivan que se presento como “el mensajero del muelle”. A mí me sonó casi como un Ivan Strogoff el correo secreto del Zar. Lo cierto es que Iván nos acompañó a comprar hielo y ayudo a traer la heladerita conservadora que habíamos cargado para el menester. Tomamos helados (Iván incluido) y nos volvimos en el bote a nuestros barcos que estaban a cinco kilómetros. Al llegar nos encontramos que se había levantado viento y ola. Como el viento abatía los barcos sobre la playa cuando llegamos quienes había quedado a bordo ya los estaban navegando. Yo estaba abarloado al Bellatrix asi que Daniel llevaba su barco y el mío también. Por cuestiones de tranquilidad nos guarecimos en el Yaguari adonde pasamos la noche.

Me encontraba yo abarloado a Daniel (en el Yaguarí) y cargando con Kerosén un pequeño farol para fondeo, cuando Francesca mi grumeta se cayo de espaldas por un pañol que yo tenia abierto. El grito de Silvia fue fuerte. El lloro de la niña ni hablar. De una mano la saque y nos encontramos que había caído golpeando con su cabeza una garrafa. En primer lugar atendimos a la niña y luego habríamos de inspeccionar la garrafa. Lo primero es lo primero. Lo cierto es que Francesca tenia un chichón del tamaño de medio huevo duro. Daniel me dio hielo (viva la hielodependencia!!) y se lo aplicamos pese a sus protestas (léase gritos de la niña). Luego Susana nos alcanzó una crema que diluye los golpes (pergalent) y lo cierto es que con tres aplicaciones la niña tuvo una reducción del chichón importante y Susana una reducción de su crema en muy poca medida. Esto fue una gran ayuda. La niña seguía gritando en cada aplicación de pergalent.

Yo me hice cargo de mi error de trabajar con la tapa de un pañol abierto y registrar que ello no debía repetirse. El análisis de la garrafa indicó que no había abolladura y que no seria necesaria ninguna crema del gasista. Mi farolito de kerosén estuvo encendido esa noche indicando nuestro fondeo.

En la mañana levantamos fondeo y partimos hacia Soriano (Obviamente previo Pergalent a la Grumeta y gritos de la misma totalmente sublevada (y no era para menos). Un largo muelle nos invitaba nuevamente a visitar la ciudad. Había mucho calor. Lo primero que hicimos fue recalar en el almacén de Walkiria. Yo deduzco que Walkiria era una rubia de mediana edad que nos atendía muy simpáticamente exhibiendo dos prominentes senos como al descuido en su solero de trabajo. Marketing acaso ? Lo cierto es que consumimos mucha gaseosa y cerveza (calor y marketing exitoso?)e iniciamos otra vez acompañados por Iván el mensajero del muelle nuestro periplo. Así pasamos por el hielo nuevamente y visitamos la Iglesia, La casa de las Mascaras que tiene su frente cubierto con estos elementos así como maceteros con mascaras.

Volvimos al negocio del hielo y la compra se complemento con gaseosas, yogurt helado y algunos deleites para la vida de capitanes, Almirantas y tripulaciones. Volvimos al muelle y en él hicieron sus compras las almirantas al Orejano. Este es un hippie que quedo en el tiempo y en Soriano y que provee a los navegantes de souvenirs.

Varios Carteles decían “Tabare-Nin” con neto contenido político. Nos acordamos con Daniel de Luis Nin que tiene su casa en Soriano y su Tamata, la canoa polinesica que construyo el mismo. Luis vicepresidente?  O algún pariente de Luis?  Ya lo averiguaríamos. Que lindo cuando tus amigos logran lo que quieren.

Abordamos los barcos y nos dimos un hermoso baño a popa de los mismos. Daniel y yo decidimos iniciar nuestro avance hacia el destino que era el Brazo de los Muertos. Tenebroso nombre para un lugar que luego descubriríamos encantador.

Así comencé a navegar hasta que vi que no tenia profundidad y que estaba regresando. Se me había dado vuelta el mapa (en este caso la carta) en la cabeza. De ahí a retomar nuestro rumbo y considerar que lo ocurrido era solo un pretexto turístico un paso. Navegamos durante unos veinte minutos el río Negro y llegamos a una boya que debíamos virar a 90 grados. Encaré yo ya que el barco de Daniel tiene 1.70 de calado y obvio el resultado es que me varé. Pude salir solo y tire el ancla. Daniel hizo lo mismo y lo pase a buscar con mi bote auxiliar y sondeamos como nos indico un poblador que pasaba en un bote buscando el canal de ingreso. Logramos determinarlo y con dos metros de agua ingresamos felizmente. Luego habríamos de descubrir que el poblador nos indico bastante esquivo el tema y que el canal natural pasaba junto a una de las márgenes y con profundidad de cinco a ocho metros.

Los manuales de supervivencia dicen que uno debe consultar con los pobladores de la zona. Pero no indican si ellos dicen la verdad. Con Daniel hicimos un recorrido de la zona y decidimos fondear tomados a unos eucaliptos sobre el río negro y frente a la boca del Brazo de los muertos. Excelente decisión de Daniel ya que nos daría sombra en la tarde. A nuestras popas en la otra orilla dos playitas de arena (una de ellas con sombra casi hasta las seis de la tarde) nos darían el lugar de reunión y esparcimiento.

Al rato llegaron José Luis y Enrique y se unieron al grupo haciendo un abarloamiento general y extremo. Extremadamente general y generalmente extremo.

 

Parte Tres (Adonde revivimos en el Brazo de los Muertos)

                                                                                 Pepe Fuera de Borda La playita sobre el río negro esquina Yaguari

Cuando ingresamos desde el  río Yaguari desde el Río Uruguay nos encontramos una playa al virar en el río negro a estribor. Larga y dorada. Es el primer golpe a nuestro sentido en el río de las costas de oro. Ahí podemos fondear muy cerca de la playa y según el calado de la embarcación llegar a la arena de playa caminando sobre el fondo que en el lugar también es de arena. El lugar es sumamente agradable para estar ya que hay árboles con sombra y permite caminar abundantemente y disfrutar de una playa aireada y con sol. No constituye un buen refugio pues el viento le influye y para refugiarse o fondear de manera protegida es mejor el río Yaguarí que se encuentra a mínimos momentos de marcha. Desde este lugar es posible acceder a Soriano a realizar compra en quince minutos de auxiliar rápido o bien con las propias embarcaciones.

El brazo de los muertos

Es un río que brinda refugio y presenta aguas limpias que corren. En su unión con el Río Negro hay unos eucaliptos sobre el río Negro a los cuales uno puede tomarse por proa pues hay amplia profundidad y fondear por popa obteniendo de ese modo sombra en las tardes. Ubicados de esa manera y mirando hacia popa tenemos dos playitas. Una situada a las 10 y otra a las 2 la primera brinda mejor lugar para bañarse, sombra hasta avanzada la tarde y amplio lugar. La segunda no tiene buena vegetación pero brinda amplia superficie de arena amarilla y fina. En ambas es posible hacer fuego y disfrutar de encuentros gastronómicos. El brazo de los muertos tiene una corriente hacia el río Negro y el Río Negro también tiene su correntada que nos pareció mas manejable que la del brazo de los negros en el cual recalaríamos al regreso.

En el brazo de los muertos nos encontramos con dos barcos ya fondeados. El Lumbalgia y el Magia. Del primero nos  enteramos que su propietario era médico especializado justamente en dolores de espalda. Y no cabe duda que fruto de las lumbalgias el Dr. Habría reunido los dineros para su nave. El Magia era de la ciudad de Rosario. Daniel y Delfina sus navegantes. Médicos también. Charlando resultaron amigos de Ricardo e Irene del Gran Truhán a los que habíamos conocido en Nueva Palmira y que son también de Rosario. Y amigos también de Alberto un medico amigo y consocio de mi club. Por lo visto el gremio medico se reúne también en el río. En la primera noche de fondeo tuvimos casi hospitalizar a Enrique. Con su motor y su bote auxiliar se enredo con una línea con la que pescaba José Luis por lo que el motor se trabo y paró ante la línea de nylon. La hospitalización casi se produce pues Enrique tenia en ablande su motor y el impacto emocional fue fuerte. Lo recobramos socialmente luego de dejarlo rumiar durante una 30 horas su situación. Ahí volvió a contactarse con todos de manera normal.

Volviendo a Daniel y Delfina ellos nos contaban que habían recorrido todo el Río Negro y que ese lugar era él más bonito. Luego de haber hecho nuestra propia experiencia debo decir que tal vez seria mejor expresar que era el que a ellos les gustaba más. Lo cierto es que ellos normalmente pasaban en ese lugar un mes de descanso. Hasta nuestro arribo –tengo la plena convicción.-en la playita leían, nadaban y pasaban como pareja idílicos momentos de soledad. Casi como en “La Laguna Azul”. Nuestro simpático y bullanguero grupo sin duda que les privó de la intimidad, la lectura y el idilio. Una mañana me levante y recordé que la noche anterior alguien había indicado que bueno seria hacer carne asada. Así que como era temprano me dispuse a ir hasta Soriano con el Auxiliar a fin de traer carne. Antes que partiera se fueron despertando y apareciendo los capitanes de las naves presentes. El resultado fue que mi viaje que iba a ser en solitario fue acompañado por Silvia, Francesca la grumeta y la comisión de volver con Carne, Pollos, chorizos, Pan y hasta un medicamento para los ojos de uno de los niños que tenia conjuntivitis según el diagnostico de la mama. Así fue que al rato partimos y luego de navegar unos 20 minutos nos amarramos en el muelle de Soriano. Y en él hicimos rumbo hacia lo de Mireya que es la propietaria del comercio que vende hielo, helados, golosinas y lacteos. Al llegar le pregunto a Mireya adonde puedo comprar carne y me mira con ojos de espanto. Realmente me asusto. No sé que he dicho o me espera. Su respuesta lo dice todo: “la carnicería esta a doce cuadras de aquí...”. No puedo fracasar en mi misión de obtener lo que vine a buscar así que ponemos en juego la creatividad que nos permita superar los 39 grados de temperatura y le pregunto “Decime... no tenes una bicicleta para prestarme?”. Cinco minutos después salgo pedaleando y con el convencimiento que tengo que tener cuidado pues el artefacto ciclístico no tiene el menor sistema de frenos y su asiento ante cualquier obstáculo queda mirando el cielo... o mi parte posterior. Así me pedaleo doce cuadras y paso ante un local que tiene el cartel que me habían anunciado pues dice “expendio municipal”. Hago una vuelta olímpica en mitad de la calle con la bici y me detengo en la puerta de negocio. Bajo y acercándome al mostrador en el que hay dos dependientes les saludo y amablemente me responden. Les digo que necesito carne para un asado. A ver si coincidimos con los cortes entre argentinos y uruguayos.... Bien vamos pues me responden que el lomo en Uruguay se llama lomo también. Mis ojos se alegran y mi corazón también. Entonces les digo que necesito cinco kilos. Se sorprenden y me señalan un cartel que dice “Venta por grupo familiar y por día un kilo y medio de carne” y cita una disposición u ordenanza municipal. Quedo compungido y se me nota. Les digo “¿cómo hacemos? Yo tengo cuatro grupos familiares a veinte minutos con el ancla tirada y vine en nombre de ellos y hasta con carácter de embajador internacional...”. El que veo encargado levanta las cejas, se sonríe y le dice al encargado de cortar “Dale cinco kilos de lomo”.  Le agradezco emocionado. Paso a un segundo punto. Necesito también Pollo. Me dicen “aquí solo carne vacuna”. Bien digo. Ahora necesito chorizos. No solo carne nosotros y lo chorizos debe buscarlos en un almacén. Para hacerla corta les dejo pagado mi carne y me voy con la bicicleta y siguiendo sus instrucciones a buscar chorizos y pollos en un almacén. Resultado pollos no se consiguen pues como tales son muy caros y por la crisis que se vive nadie paga lo que se pide por un pollo. Recorro ocho almacenes para enterarme de esto y además con los ocho almacenes logro reunir en dos de ellos una docena de chorizos. Del pan ni hablar pues es miércoles y en la ciudad ese día “no se amasa” por lo que no hay pan. Con mi carga y en la bicicleta regreso a lo de Mireya dejando todo en su mostrador sin verla. Con la bicicleta de Mireya recorro la plaza y encuentro a Silvia y Francesca en la Farmacia (única de la ciudad) habiendo completado el tema del medicamento para la conjuntivitis. Han tenido antes que ver a un medico y obtener una receta. Llevo a Francesca dos cuadras en la bicicleta. Ella sumamente contenta y con sus próximos tres años disfruta del viaje. En lo de Mireya tomamos algo fresco y le pido si puedo llevarme la bicicleta con toda la carga hasta el muelle, dejarla ahí y ella enviarla luego a buscar. Sin problemas se acuerda. Francesca desesperada pues no va en bicicleta. En el artefacto móvil llevo la carne, los chorizos y seis bolsas de hielo en una conservadora. Todo por una calle con pedregullo y arena. Llegare al muelle? Avanzo mientras escucho a mis espaldas llorar a Francesca. Es como la historia de Orfeo Negro. Pero no me convierto en sal pues no me doy vuelta. Si lo hiciera en realidad mas que Orfeo me pegaría un golpe feo.

Llego al muelle y lo recorro con la bici hasta su extremo adonde dejo la comida y hielo en un sector de sombra. En el trayecto converso con gente de Rosario y con el Maluco que también han arribado. Vuelvo en bici rápidamente para alzar a Francesca y darle una vuelta por dos cuadras con lo que recobra su humor, risas y sonrisas. Dejo la bici en el ingreso al muele y caminamos mientras tomamos fotos hacia el auxiliar que esta en el extremo del muelle. Cargamos la tripulación y elementos en el bote y partimos hacia nuestro barco. Al arribar nos reciben con gritos de alegría. Sin duda es por el hielo !! Sigue vigente la hielo dependencia a tal punto que empiezo a sospechar de algún trueque que entre los hielo dependientes se genera tipo carcel. Por ejemplo “Te cambio dos cubitos por un atado de cigarrillos. ... No mejor que sean tres cubitos de hielo y te doy diez cigarros solamente..”

Esa noche habríamos de hacer el asado en la playita que no tenía árboles. Nos trasladamos con mesas, sillas, farol, cañas de pescar, vinos y gaseosas y disfrutamos de una noche excepcional y una cena inolvidable a la luz del farol de gas y con el acompañamiento de los bichitos que insisten en participar atraídos por la luz. Las señoras lavan los elementos utilizados en la orilla. Los caballeros tirados en la arena contemplan y los “Berpp!” luego de la ingesta son manifiestos. Hemos asado papas, batatas y cebollas y algunos ajies que han acompañado la carne. Los caballeros estan tirados en la arena fruto de los etílicos vapores que acompañan sus “Berpp!!” signo de todo bueno navegante que se ha alimentado.

Los barcos a cien metros en la oscuridad los encontramos con nuestras linternas pues ni vemos una lucecita de fondeo que hemos dejado vigilante. En realidad por el alcohol pocos ven algo. Todo el mundo con salvavidas en los botes de regreso a las naves. Siguen los “Berpp !!” Yo he peleado con la licenciada por el uso del agua. Ella es de las “lavatodo super bien”. Y pese a tener un tanque de 300 litros de agua potable y bidones con treinta litros de reserva no me van a alcanzar así que pude implementar una solución interesante. Como tengo hecho en el barco la instalación de una bomba de agua para por medio de una manguera lavar la cubierta y en el extremo de la manguera tengo colocado un pico de cuatro chorros diferentes introduzco en el sector cocina por un agujero que tenemos para abrir y cerrar la garrafa de gas la manguera y su pico. Con ella (y la limpia agua de río) lavamos los platos y cuanto queramos dentro del “debe lavarse bien” y queda el agua potable para lavados especiales y cocinar, higienizarse y beber. Lavados especiales son los de la mamadera de la Grumeta Francesca que da cuenta de varias en el día y según la madre debe lavar el adminículo y lavarlo y lavarlo.

No hay descripción posible para “lavamosbienalnotenerlimitaciondeaguaporque elaguaseacaba” tal lo expresa la licenciada Bolonqui. La bomba con agua de río trabaja como si fuera una cooperativa de lavado de 24 horas.

Fotos y mas fotos nocturnas y a las dos y media de la mañana a dormir. Es un modo de decir pues escucho radio en el cockpit un rato y sigo en la cucheta con el genial Dolina. Me duermo como a las tres y media de la mañana.

Aquí la vida empieza a ser diferente. Dormimos cuando tenemos sueño (pequeña siesta a las 4 de la tarde) Playa a las 8 de la noche. Cenas a las 11 o doce de la noche. No hay tiempo. Unos y otros estamos transportados a otra dimensión.

 

Parte Cuatro (Desde el Brazo de los muertos a la Heladeria en Mercedes)

                                                                                 Pepe Fuera de Borda Luego del asado en la playita volvimos a los barcos. En el Cockpit y en la cucheta he escuchado radio y me he dormido escuchando radio. La mañana siguiente sigo con la radio. AM-FM y ello mientras desayuno. Estamos atentos a los pronósticos pues es tanto el calor que esperamos que en cualquier momento entre un frente frío. Desayuno Fruta y te. Al rato Enrique y Laura dice que van con el barco a Soriano. Les encargan hielo. Daniel dice que desea aire (realmente estaba el clima pesado) y con los tres barcos que quedamos soltamos nuestro amarre y nos vamos frente a la playita a la que todos los días vamos a nadar, lavar y socializar.

Fondea Daniel con su ancla y José Luis y yo con nuestro barcos quedamos abarloados. El viento aumenta (pero no baja el calor) y los barcos danzan hacia un lado y otro. Alguien que sabe diría bornean. Pero no es así. Danzan sin sentido y siguiendo el juego macabro de corriente y viento. Así están de un lado del río o del otro. En momentos en el medio y en otro se abrazan a los árboles. Notamos que garrean. Los barcos de acercan a donde estamos y aprovechamos a subir y cada uno se separa. José Luis tira el ancla y la revolea por la borda. Detalle : no ha visto que tenia enroscado el cabo en su pierna por lo que el ancla vuela por el aire y casi José Luis tras ella cuando el cabo pega el tirón. Risas generales que no agradan al capitán.

Yo me paso veinte minutos intentando fondear unas cinco veces hasta que lo que logro me satisface. Me hacen bromas pues de pasar cerca de la isla mi barco luce unas ramas verdes enganchadas en su proa. Vuelvo a la playa.

Regresan Enrique y Laura. Aplausos pues traen el hielo que se ha pedido. Seguimos en la hielo dependencia. Nuestra nave se abastece de frío con una amplia heladera que funciona con 220 – 12 volts y con una garrafa. Esta heladera ha de ser verdaderamente muy útil y sorprendente pues me ha de permitir hacer hasta gelatinas. Francesca esta contenta con las gelatinas y yo mas pues me como la mayor parte. Hasta las hago con frutas naturales y me siento fresco como ellas. Por parte de nuestra nave habremos un solo dia de comprar una bolsita de hielo. No estamos en la hielo dependencia aunque disfrutamos de la frío dependencia pues la heladera nos brinda jugos y agua fría y nos permite disfrutar de queso (me he comprado una horma de tres kilos y medio en Nueva Palmira y conservar la leche una vez abierta tan vital en la dieta de la grumeta Francesca. Enrique tiene una heladera similar a la nuestra y disfruta también. Aunque a el y a Laura les agrada la bebida sumamente fría y por ello su afecto a los hielos en la hielo dependencia.

Decidimos partir en el final de la tarde. Navegamos una hora y media mas o menos y llegamos a Paso de las Cañas adonde fondeamos protegidos por la costa y fuera del canal adonde hay suficiente profundidad. Esa noche sopla fuerte pero nos protege la costa. En la mañana siguiente partimos rumbo a Mercedes.

Disfruto mucho de la navegación pues he logrado un sistema muy descansado y práctico. Una silla de playa la he colocado sobre un asiento del Cockpit y sentado en ella llevo la rueda del timón con mi pie. El barco tiene Cockpit central y timón de rueda También con el mismo pie manejo el acelerador.  GPS, equipos de comunicación y los prismáticos al alcance de la mano. Esta posición también me permite recibir a Francesca en mi regazo y ella esta contenta pues le he dicho que es el lugar del Capitán y entonces ella dice que es capitana. Yo me la como a besos y le digo que el capitán puede besar a la capitana. También me da besos. La Almiranta Silvia muy contenta por el amor filial y porque esta situación de Francesca le da descanso. Y vaya si lo necesita.

Silvia declara que necesita descanso por su trabajo. Ella es psicoanalista. Trabaja mucho y dice que necesita varias vacaciones en el año. Aun no he descubierto si esto es así o es así porque le gustan las vacaciones.

Nuestro viaje a Mercedes nos hace atravesar distintos lugares hermosos con playas paradisíacas. En muchas de ellas vemos embarcaciones que disfrutan de su fondeo, agua y arena amarilla.

La navegación es placentera. El río esta boyado muy razonablemente y las boyas corresponden a los WP que tenemos de ellas. Ellos los tomamos del interesante y muy buen trabajo de Daniel Weinger en el Rumbos Náuticos. La ecosonda ayuda a mantener el rumbo correcto y disponer de agua en él. Sufro una pequeña indigestión al “comerme” un par de boyas. A tiempo me avisan y vuelvo a un curso seguro.

José Luis acelera su velero. Desean llegar a Mercedes rápido. Continuamos navegando pausadamente con Enrique. Faltan unos 40 minutos para llegar a Mercedes (son aproximadamente las 14 horas) cuando Laura me dice por radio VHF que por las emisoras de la zona indican que en la ciudad de Mercedes hay 47 grados de temperatura. Y nos proponen quedarnos en una playa que tenemos al través. Aceptamos inmediatamente y fondeamos separadamente almorzando cada uno en su barco y luego los recogemos con nuestro auxiliar (Enrique se quedo sin combustible en su motor) y nos vamos a la playa en la que hacemos baños, caminatas, charlas y tomamos mate nuestra bebida tan tradicional. En la Playa frente a al  arroyo El Pichón encontramos esa “paz de ningún apuro” que da tanto placer. Pese al calor exploro un camino que lleva hacia alguna ruta. Hay huellas de pies y de ruedas de autos lo sigo un rato y luego comienza a tomar el color que solo me falta encontrar el cadáver y el asesino que me persiga. Por lo tanto tuerzo el rumbo y salgo al arroyo mas arriba de donde deje al grupo y por la arena y el agua llego adonde están todos. Les cuento mi fantasía del asesino. Me miran como si estuviera loco. Al fin miradas que reconocen mi persona realmente. Y son amigos además.... Arribamos a Mercedes cerca de las 19 horas. Fondeamos a la Mediterránea sobre el lateral del muelle del Club de Remeros. José Luis está fondeado por la banda.

Yo he procurado en mi club una carta de presentación y reciprocidad y la presento. A mis compañeros les sugerí hacerlo pero por cuestiones de su club desistieron. Mi carta es aceptada y no debo pagar nada pues me reciben como invitado. Mis compañeros pagan aproximadamente unos seis dólares por día. Es este un club muy agradable y el único lugar adonde se paga. Hay dos amarres mas (Muelle comercial y Muelle 33)  y son gratuitos pero no tienen por lo que averiguamos ningún servicio. Aquí contamos con luz, aguas, baños, confitería y restaurante muy bueno, pileta cubierta y el uso de todo ello incluido en el pago. Los porteros y personal de club enseguida nos tenían identificados y todo era solución. Oscar el Capitán del club se presento y se puso a nuestro servicio. Igual su Gerente Leonardo.

A pesar de llegar a las 19 horas el calor se hacia sentir. Nos pegamos unos regios baños en el río en la zona de balneario del club y luego una hermosa ducha caliente y fría en las instalaciones del club. A las diez de la noche salimos a cenar buscando una parrilla.

En nuestro recorrido nos atrajeron los sones de tambores y tamboriles que junto a redoblantes tiraban un sonido contagioso. Localizamos el lugar y se trataba de una murga y comparsa en sus practicas. La seguimos unas cuadras y luego volvimos a retomar nuestra búsqueda del lugar de cena. Hallamos una parrilla en la que nos armaron una mesa en la calle y comimos abundantemente y en buen precio.

Al irnos de la parrilla volvimos al club por el mismo camino y nos encontramos con una plaza en la que yo había visto una heladería con helados en batea y muy buen aspecto. Yo venia de la experiencia de Nueva Palmira. La habíamos tenido con Jorge en una heladería nueva que había abierto a una cuadra de la Pizzería El Pino. Le tout Palmira iba a ella y había una larga cola. Cortinas de colores, niñas con delantal, una casa vieja con las paredes todas blanqueadas. En esa heladería fuimos a tomar helado todo el grupo y Jorge y yo fanáticos de los helados nos pedimos como para empezar medio kilo cada uno. A la cuarta cucharita nos miramos y nos dijimos “es frío y es lo mejor que de este helado podemos decir”. Martín fue lapidario “ Es una pasta base con distintos colores”. Para decirlo con todas las letras de un tomador de helado fanático no era bueno para nada. Ante esta experiencia encontrarme helados en batea y de buena apariencia era todo un hallazgo. Pedí un cucurucho mientras Francesca que estaba Subida en mis hombros y dormida se despertaba y pedida “sho quiero esto” refiriéndose a un caballito eléctrico desconectado que estaba en un punto del local. Le dije “esta desenchufado así que ahora seguí durmiendo apoyada en mi cabeza” habilidad que la niña dispone y el padre utiliza para llevarla en hombros lo que le resulta mas fácil. Silvia pidió un “sanwich de helado” mientras Francesca seguía diciendo “sho quiero esto” y yo le repetía que el caballito estaba desconectado de la electricidad y que era tarde y estaba por cerrar la heladería y que se durmiera. Obvio que seguía en mis hombros en los que desarrollo su capacidad de ir a caballito y apoyarse en mi coronilla y dormir mientras caminamos. Recibí antes el sanwich de Silvia y luego mi cucurucho y esperando a los demás emprendimos camino. Al cruzar la calle a unos setenta metros en la esquina y camino al club me cae algo mojado la muñeca. Pienso que es un pajarito nocturno. Veo que es helado. No me explico como me ha caído pero pienso que yo mismo me manche y me lambeteo sosteniendo a Francesca con la otra mano. Avanzo diez pasos y me cae en el brazo nuevamente helado. Y ahora en la frente. Y en la oreja. Pregunto suavemente “Francesca... vos estas comiendo un helado?” Y la respuesta confirma lo que he supuesto “shi estoy comiendo un helado”.  Doy media vuelta y cruzo a Silvia que venia treinta metros detrás de mí y ella me confirma que le dio su sándwich de helado a Francesca por lo que sigo camino hasta la heladería y abriendo la puerta pues ya tenían las luces tenues y estaban haciendo su contabilidad de cierre de caja les digo “yo a esta altura de mi vida me como un helado cabeza abajo pero me van a tener que permitir lavarme la cabeza pues me han tirado helado desde arriba” Las chicas se ríen y me lavo yo la cabeza, orejas y cuello en un bañitory que tienen y a Francesca las manos y los brazos hasta los codos. Sin reproches Silvia me ayuda y todos nuestros amigos se ríen tanto como yo. Francesca vuelve a ir a caballito en mis hombros y yo sin el helado de ella y sin el mío que tenia más pinta que sabor. La realidad es que no logre comer un buen helado en todas las vacaciones. En una parrilla un medio día pedí un palito helado y descubrí al leer el envoltorio que estaba comiendo un helado de crema con cobertura “símil” chocolate. Solo unos palitos de Conaprole satisfacían el gusto de este empedernido tomador de helados. Esos si que eran muy buenos.

 

Parte Cinco (Desde el Peluquero hasta Escenas conyugales en la Laguna de los Muertos)

                                                                                 Pepe Fuera de Borda El club remeros de Mercedes tiene frente al lugar que amarramos –o sea del otro lado del río- una gran franja y una sede netamente playera. Vemos mucha gente. Tiene su música y lugares sociales y hasta de comida y bebida. Me recuerdo que cuando fui a mis dieciséis años a Mercedes y amarramos en el CRM cruzábamos en un botecito a beber agua de unas surgentes de la tierra en unas rocas que en un monte en ese lugar brotaba. Hoy en el lugar los sones de canciones de Luis Miguel o alguna banda de rock reemplazan el suave brotar de las aguas. Lo que no esta mal. Simplemente es diferente.

Cuando salimos a comer las calles estaban calientes pues el calor brotaba del pavimento. Mucha temperatura y había esquinas que eran refrescantes pues venia el viento por ellas en otros lugares era asfixiante.

Una tarde duermo una hermosa siesta abordo. Con un turboventilador conectado a los 220 volts que alimentan el servicio al barco. Cuando me despierto son las 19 horas. Me despierto y salgo a buscar un Peluquero. La gente me va mandando hacia distintos lugares y yo voy a pie. Al primero ocho cuadras. Cerrado. Ahí me mandan a Arturito. Son siete cuadras más. No veo ninguna peluquería. De repente aparece un señor en short con una señorita y lo detengo y le pregunto si conoce a la peluquería Arturito. “Yo soy Arturito me dice”. Me sorprende y no tanto pues Arturito tiene como setenta años. Le digo “mirá necesitaría hacer un corte de pelo rápido”. Arturito con simpatía me mata pues me dice “Lamentablemente pero tengo la maquina rota...”. Acepto la derrota y trato de sobreponerme y le pregunto “A donde puedo encontrar un colega tuyo...?”. Arturito me mira desde arriba de sus mocasines impecables y me responde “Trabajo tanto que pienso que no hay ningún colega cerca...así que no sé a donde mandarte”. Arturito hábil, engreído y soberbio me saluda con una sonrisa y parte con la que supongo su hija o ya a esta altura me parece mas que por la habilidad de Arturito su joven amante.

Unas señoras me recomiendan ir al Hogar Parroquial pues el encargado corta además el pelo. Luego de seis cuadras logro encontrar al Hogar Parroquial toco el timbre y concurre a la puerta una señora de tamaño de un armario grande. Le digo que me han contado que hay un señor que corta el cabello y necesitaba los servicios del mismo. Me inspecciona y me lanza un “mi marido atiende solamente por la mañana”. Un “glup” es lo único que me surge y le cabeceo y me retiro derrotado. Pensando que el marido atiende por la mañana porque sino la señora lo ha de castigar a golpes. Hay cada mujer !!!

Tengo en la mano el handy y la llamo a Silvia. Acordamos que nos encontraremos en el Supermercado Tata. Empiezo a buscar el supermercado. Luego de caminar unas diez cuadras llego a el y empiezo a esperar a Silvia. Necesito ir al baño. Ingreso al mismo y verifico si hay papel. No lo hay. Y ahora???? Me dirijo a la cafetería y al encargado que ya esta casi cerrando le comento la situación. De abajo del mostrador extrae un rollo de papel higiénico, me hace un rollito personal y me lo entrega amablemente. Ahí repare que dentro de la cultura bañistica de Uruguay no se estilaba en la zona en la que navegábamos que en los baños hubiera papel. Solamente en el baño del hotel de Punta Gorda en Nueva Palmira habría de encontrar papel higiénico junto a los WC. De ahí en más había que circular munido del rollito en el bolsillo.

Salido del baño comienzo a esperar nuevamente a Silvia. Como sé que la demora es parte de nuestra vida (en la de ella fundamental pero en la mía comprueba que no es necesario tener algo para sufrir sus efectos) me pongo a comprar las cosas que necesitamos para reforzar la bodega del barco en nuestra subida hacia Barrancas Coloradas. Galletitas, dulces, aderezos, algo de fruta han de ser incrementados con un regalo para Francesquita y un conjunto color negro para la almiranta que a partir de ese momento luce nueva remera y pantalón. Yo no tengo dinero uruguayo así que al momento de pagar le pido a Silvia dinero pues ella me ha dicho (y otros también) que el súper recibe todo. Pero no es así. No reciben Argentinos, no los cambian y me mandan a una ventanilla de cambio que no cambia argentinos y no cambia dólar pues no tiene cotización. Que hacemos? Hay que ir a cambiar a una estación de servicio Texaco que esta a una cuadra que cambian argentinos por uruguayos. Voy con lo que me da Silvia y cuando regreso no alcanza al facturar todo la cajera. Vuelvo a ir y finalmente salimos del súper y tomamos un taxi hasta el Club. El conductor resulta un argentino casado con una uruguaya que se ha radicado ya definitivamente en Mercedes y nos cuenta lo bien que vive.

Una de las características que me llamo la atención fue un día que me iban a prestar una bicicleta para hacer unas diligencias. Porque estaban preocupados por el préstamo ya que es muy grande e inmediato el robo de bicicletas en la ciudad. Un segundo y se la llevan. Como yo tengo un equipo de lingas y candados se quedaron tranquilos. Y finalmente no utilice la bici por lo que se quedaron todavía más tranquilos.

Recibimos en el muelle combustible, cargamos agua y en la mañana partimos hacia La Laguna de los Negros.

Hacia la Laguna de los Negros

Vamos ahora acompañados por el Lenny del CNSE con Juan y Adriana. Mas Julia su bebe y la hija de un matrimonio anterior de Adriana que se llama Juanita y que es amiga de Francesca. Juan es profesor de Aikido, Karateka, Judoca y amante de la espiritualidad oriental. Un físico que es impresionante y muy ameno en su charla. Ha visitado y vivido en Japón. Adriana psicoanalista colega de Silvia mi Licenciada.

Antes habríamos de pasar por debajo del puente y de cables de alta tensión que cruzan el río. Todo bien y seguimos el boyado. Yo encabezo la caravana “hasta que”. Él “hasta que” es una fenomenal varada pues voy con cuatro con cincuenta y en un segundo y lentamente estoy en 1 metro de profundidad. Por distraído me fui de la ruta y me vare. Intento salir por propios medios y no puedo. José Luis intenta remolcarme pero es difícil mantener la embarcación en rumbo. Para peor la corriente tira en el sentido que debo salir pero yo he pasado con el barco una pequeña montanita y es difícil darlo vuelta. Luego de varios intentos bajo mi auxiliar. Tomo la driza de mayor y un cabo fino y me alejo escorando el barco que ahora si es retirado por José Luis que se porto en la ocasión con una solidaridad que habría de tener durante todo nuestro viaje.

Continuamos camino con la anécdota a bordo y ahora ocupando él ultimo lugar en la caravana. Como corresponde y en penitencia. Así llegamos a la Laguna de los negros luego de navegar aproximadamente una hora. Fondeamos y vemos una hermosa Playa sin árboles y del otro lado del río Los Sauces de Doña Pepa que en realidad son eucaliptos que permite poner el barco abajo y disfrutar de sombra. Con mi Kayak habría de visitarlos y luego con el auxiliar. Bajando en las dos oportunidades a tierra y explorando un poquito.

La exploración mas peor (esto no es un error de ortografía sino la perfecta definición de la exploración) la hicimos con Enrique una noche en que fuimos a los Sauces de Dona Pepa a buscar ramas para hacer un asado con carne que Enrique y Laura habían traído de Mercedes. Yo pensaba que a las 20.30 el grupo ya había obtenido la leña. Pero no fue así. Por lo que debimos salir a buscar la leña y lo hicimos en mi auxiliar. Nos llevamos un reflector muy potente, machete y una gran lona para poner las ramas.

Lo primero que nos ocurrió fue que al cruzar el río negro el motor se paro. Despaciosamente logramos llegar a nuestro destino. Había alguna basura en el circuito que al pedirle combustible en alta se interponía en el flujo. Bajamos a tierra al llegar y comenzamos a juntar ramas en la oscuridad rota solo con nuestro reflector. Era tanta la oscuridad que yo lo seguía a Enrique que portaba la luz y me aferraba a su figura aunque yo era el que portaba el machete. Se nos comenzó a agotar la batería recargable del reflector así que logramos juntar pese a ello un buen atado de ramas y con ellas llegar a la playa del otro lado a fin de realizar el asado que fue delicia y acompañado por arroz y papas al fuego. El asado que incluyó poyo también se llevo a mejor destino a una serie de bogas. Los navegantes agradecidos.

Espectacular fue la llegada de Laura con el arroz preparado en el barco para acompañar el asado y las bogas. Al atravesar el sector adonde estábamos quiso parece imitar a esos peregrinos que caminan sobre las brazas por lo que todos pegamos él grito y ella salió a los saltos y se le cayo la sartén en que traía todo pero con buena suerte pues no se derramó ni un granito. Pero se le rompió la manija. Fue consolada y se le demostró el aprecio no dejando nada de arroz. En ese sentido un grupo muy unido.

A la mañana siguiente habría de andar corriendo con mi auxiliar por toda la laguna y el Río Negro destapando (o intentando hasta que lo logre) el circuito de combustible del motor fuera de borda. Finalmente recobró sus prestaciones en varias tiradas y también munido de un GPS le controlamos que daba 22 nudos así que todos contentos. Sobre todos los fondeados cuando deje de pasar raudamente junto a ellos.

 

 Escenas conyugales en la Laguna de los Negros

 

Un medio día estamos en la playa de la laguna con Enrique y Laura y Francesca. De repente aparece una señorita muy bella que destaca su figura a contra luz. Se acerca y se presenta. Dice “Me llamo Luz”. Comienza a contarnos que esta con su Papa en su barco. Claro que le doy unos 28 años. Y está en bikini y muy seductora. En un momento se tira en la arena y sus encantos refulgen. Sobre todo un seno que se le casi escapa del corpiño de la bikini. Ella como si nada sigue de charla.

Laura le dice a Enrique... “vamos al barco a almorzar” en un tono de orden que nunca le escuché. Parten en su bote hacia la nave. Yo me quedo charlando con Luz y me cuenta que tiene un kayak y que se vino remando desde Mercedes los diez kilómetros y va a participar en una prueba de largo aliento. Su relato me entusiasma Si el relato y no el seno que sigue ahí “que me ves que no me ves”. A los minutos de nuestra charla Francesca (SI... FRANCESCA MI QUERUBINA DE CASI TRES AÑOS) dice “papa ... vamo a baco!!” lo que traducido es “Papa vamos al barco” en casi el mismo tono que Laura. Me despido de Luz y parto con Francesca hacia el Baco...

Luego de almorzar y dormir la siesta me dirijo a la playa nuevamente adonde voy con Silvia y Francesca. Están todos en nuestro sector. Mas del otro lado de la playa están todos los de otro grupo de veleros y cruceros al cual Luz pertenece. Sociable me acerco a nuestros amigos con los que hemos intercambiado comunicaciones por radio y comenzamos a charlar.

En un momento veo que Luz parte a llevar a una señora a su crucero con el bote de su barco y un pequeño motor. Los hombres seguimos charlando. A todo esto Enrique y José Luis han ido en el bote de Enrique a pescar ahí nomás. Y deciden que Irán a buscar un aerosol que les sirve para convocar a los pescados. Al pasar frente a sus mujeres las mismas le encargan cosas de cada barco. Laura el Champú para el cabello a Enrique.

Hete aquí que en su camino a las naves se encuentran con Luz que se ha quedado sin combustible en el motor. Como dignos hombres de mar inmediatamente prestan auxilio a las damas y las remolcan hasta dejar a la señora en el crucero y a Luz junto a su embarcación. Mientras yo charlaba uno de los señores le dijo al papa de Luz “están remando las chicas”. El papa de Luz dijo “se han de haber quedado sin combustible”.

Enrique y José Luis habían encomendado a Luz entregarle las cosas a sus señoras y dice Enrique que habían apostado acerca del tiempo que duraría el contacto. Lo cierto es que las damas recibieron los recados con un seco “Gracias” y se acabó. Claro que Luz había llegado y dicho “Los chicos son tan agradables y caballeros y me pidieron que les traiga esto...”. Ganó Enrique que aventuró que el contacto duraba menos de tres segundos. (Todo esto se habría de entender luego que ocurrió al intercambiar información entre nosotros y luego que los “Caballeros” recibieran una andanada de recriminaciones por andar haciéndose los románticos. Y sobre todo porque por ejemplo Enrique le envió a Laura su propio neceser (o sea el de Enrique) que no tenia champú y si Old spice lo cual le generó a Laura una increíble indignación pues ella decía que que pensaba su marido si es que creía que ella quería afeitarse.

Luz volvió y nos pusimos a charlar y me ofreció si quería probar el Kayak. Me encanto la idea y así salí remando mientras rodeaba la lengua de arena que separaba a ambos grupos. Y me fui hacia a donde estaban todos los del míos. Yo contentísimo remaba en un kayak que era finito y que se iba para cualquier lado. Así llegue hasta mi gente. De repente todas las señoras juntas juntas mas los niños me encaran y Silvia dice “que haces arriba de eso...¿no tenes acaso tu propio Kayak?” . Yo no entiendo que ella me pregunte esto aunque yo tenga mi propio Kayak y veo una onda rara en el hecho que esta acompañada de todas las demás damas y proles. Como superado, tratando de entender que pasa,  le respondo que lo estoy probando. Variados “Ejemm, “  , “viste que yo te decía...” , “Te das cuenta....” “otro que se enganchó...”.  Yo desconcertado pues no entiendo la onda. La veo muy difícil pero no la entiendo......

En el relato posterior mientas las damas luego de recibir el recado vía Luz puteaban a sus marido y a Luz es cuando aparezco yo y Laura y Silvia la mujer de José Luis le dicen a mi Silvia que estoy viniendo yo remando con el Kayak de Luz. Silvia dice “ no puede ser... para que va a estar remando en ese Kayak si él tiene el suyo?” (lo que demuestra que las mujeres no saben de Kayak, de remar y de cosas distintas, salvo Luz que me lo ofreció por supuesto). Lo cierto es que yo que ignoraba hasta ese momento lo que acabo de relatar y de los viajes y pedidos viendo que no había realmente un ambiente para el Kayak decido regresar y devolver el Kayak. Así lo hago y veo que Luz estaba nadando contra la corriente del río y avanzando. Y como nadaba.. Otra faceta atrayente en la señorita. Así que le ato el Kayak en la nave del papá y me voy para el grupo mío adonde reinaba un ambiente tipo groenlandia en invierno riguroso pese a estar tal vez con 25 o 26 grados de temperatura ambiente a la 9 de la noche.

Como para romper el hielo (nunca mas bien utilizada esta expresión) planteo si quieren comer pizza y que haré en el barco para todos. Encuentro refunfuneo de las damas pero inmediata adhesión ya que así nadie trabajara mas que yo.

Debo redimirme por el Kayak.

La pizza a bordo fue buenísima. Seis pizzas para doce o trece que éramos lo que da una idea del apetito. Paso a paso las parejas fueron realizando su “Terapia de Luz” y así volvió a reinar la paz. Matizada la charla con varios “Son unos estúpidos” o “no pueden ser tan imbéciles” de ellas a ellos y “A ustedes les falta seguridad” o “ la solidaridad es la esencia de la gente de mar....” de ellos a ellas. Conmigo nadie se metió porque sino no comían. Y la licenciada acepto raudamente que estaba yo probando el Kayak. Aunque hubo varios “no sé que hacías ahí arriba sí tenés el tuyo...” complementado con “sos un zoquete” y algún otro “sos un plumboide”. Creo que eran realmente elogios. En los diálogos salía cada momento la palabra “Luz” por lo que yo pedía desde la cabina “Por favor bajen la voz que en el agua todo se escucha...” o les decía “mañana van a tener que cruzarse con esa chica”. Las damas afilaban sus uñas para el cruce con Luz. Enrique indicaba cada tanto _”Yo mañana no salgo al Cockpit” y lo repetía monótonamente.

Lo cierto es que al día siguiente en la mañana partimos hacia Barrancas Coloradas y los saludos hacia la nave de Luz fueron gélidos. Las damas por cuestiones obvias y los caballeros porque si eran simpáticos los aniquilaban. El único que pudo brindar una sonrisa fue este escriba Pfdb y creo que porque la Licenciada estaba en cabina pues sino me desnucaba con el bichero.

No me cabe duda que las risas y su nombre repetido hasta el hartazgo durante la cena fueron escuchados por Luz.

 

Parte Seis (Desde la Laguna de los Muertos hasta Exploraciones en la Laguna de Lopez)

Todo nuestro pasar en el río Negro fue con un tiempo maravilloso de sol, temperatura y calidad tropical. Aguas amigables y frescas para algunos días que llegaron a ser duros de calor. Alguna vez el pronostico nos anunciaba vientos que nunca se producían en el lugar adonde estábamos nosotros. Así pasamos felizmente algunos aprontes y hasta la noche previa a nuestra partida desde Laguna de los Negros ni vientos tuvimos.

Esa noche, en la Laguna de los Negros,  no fue así y tuvimos un Sudeste fuerte que hizo junto al previo pronostico que fuéramos cerca de ocho barcos los que estuviéramos en la laguna o su entrada ya que su ubicación da reparo muy bueno al sudeste.

La partida en la mañana siguiente fue con viento –seriedad de todos los capitanes al pasar frente a la embarcación de Luz que estaba en cubierta junto a su padre-  también y la navegación de la misma manera. Esto fue agradable junto al sol ya que veníamos de largos días de mucho calor (del cual no nos quejamos en absoluto pues eran días de bendición y vacaciones.

Juan y Adriana habían partido el día anterior para Mercedes y nosotros navegábamos hacia barrancas Coloradas.

A poco de iniciar nuestra navegación nos encontramos con algo raro. Un pájaro que tiraba de un auxiliar. No era un pájaro sino un barrilete o cometa con forma de pájaro. Hacia gran ruido pero lo cierto es que el auxiliar con dos personas abordo avanzaba tirado por el impulso que le hacia dicho barrilete. Le sacamos unas fotos tanto Enrique como yo y seguimos navegando.

Hacia dos días yo había hecho en solitario y con el gomón una excursión hasta Barrancas Coloradas con el auxiliar. Inicialmente empecé con la idea de ir y por logica (no podia ser de otra manera) a los minutos tenia abordo a la Licenciada, Francesca y el pequeño Sebastián del que mas adelante comentaré. Primero navegué con ellos y luego los deje y partí raudamente solo. En quince minutos estuve en Barrancas Coloradas y encontraría en el lugar al Piu Avani y al Carmine Due ambos cruceros. Era la hora de la siesta asi que no molestaría a Luisito que daba toda la idea estaba en eso... de la siesta. Había visto el lugar, el ingreso y era muy lindo. Ahora nos dirigíamos a ese lugar. Avanzábamos y cada momento la belleza iba en aumento. Una cosa es ver el panorama desde la superficie del agua navegando en el auxiliar y otra desde el Cockpit como nos tocaba en esta ocasión.

Nos cruzamos con varios pobladores que iban remando en sus botes. No están acostumbrados a ver visitantes y su actitud si bien cortes no es socialmente elogiable al momento del saludo. Pero hay que entenderlo.

Al llegar a Barrancas Coloradas fuimos siguiendo el canal e ingresando en la Laguna de López. José Luis y yo nos abarloamos fondeando por popa y proa cada uno con sus anclas y Enrique fondeo solo un poco mas arriba. Enrique y Laura en su auxiliar y Silvia Francesca y yo en el nuestro hicimos una exploración de la llamada Laguna de López que es un espejo de agua en dos secciones y protegido muy bien a los vientos de todos los cuadrantes. Volvimos a nuestros barcos y mientras Enrique y Laura se iban a la playa nosotros almorzamos e hicimos tareas varias.

En eso estábamos cuando José Luis dice “El barco de Enrique esta garreando!!”  Se tira al agua y nadando llega al barco, lo aborda y le da mas cabo a los fondeos que entonces si sujetan correctamente la nave al hacer cabeza las anclas.

Al regresar Enrique se lo comentamos pero no nos cree. Enrique navega muy bien y es muy consciente y no puede aceptar que se le “escapó la liebre” en esta ocasión. Él sostendrá luego que el lugar no es un buen tenedero pero nosotros no garregamos en ningún momento así que para mí el lugar es un buen tenedero. Luego Enrique no habría de garrear más.

Hacemos Playa hasta la noche entrada y luego nos encontramos en nuestras naves para comer en la noche.  El lugar es encantador y pacifico. Da gusto estar de noche en cubierta y disfrutar de las estrellas y los reflejos.

En la mañana siguiente parto de hacer una excursión individual subiendo a las Barrancas. Por supuesto que mi excursión individual termina siendo grupal pues Silvia se suma con Francesca y a ello agregamos a Sebastián hijo de José Luis y Silvia. Tomamos el bote y nos vamos a una playita que esta al sur dentro de la laguna para abordar desde ella la subida a las alturas de las Barrancas. Nuestro equipaje es maquina fotográfica, cortaplumas, VHF portátil, dos pequeñas botellas con agua, aerosol contra los bichos,  y alguna otra cosita. Les hago a todos ponerse zapatillas y medias (cosa totalmente atípica pues hace quince días que estamos todos habitualmente descalzos y es muy raro que utilicemos calzado.

Subimos al bote y en el camino nos llaman desde un crucero que esta fondeado igualmente en la laguna. Nos reconocen a Silvia y a mí y resultan ser Antonio, Cristina su esposa y su hija Cecilia. Los conocimos hace años en Nueva Palmira y son de Concepción del Uruguay. Ellos están con su nuevo crucero que realmente muy bonito. Charlamos un rato y seguimos hacia nuestros objetivos turísticos fotográficos.

Embico el bote en la agradable playita y bajamos todos cuidando de no caernos en el sector mojado de la ribera. El paisaje es de arena con arbustos y pinos. Hermoso realmente y con pleno rayo de sol y unos 36 grados se torna impactante para un habitante de los infiernos. Seguimos adelante. Yo abro la marcha y Silvia viene atrás con los dos niños (Francesca 3 años y Sebastián unos cinco años.

Vamos subiendo la cuesta de arena suavemente y llegamos a una meseta superior desde la que empiezo a disparar la cámara con imágenes de nuestros barcos “allá abajo”. Seguimos bordeando la laguna hacia su boca con el río Negro y ello en la cima de la meseta y bordeando potreros de pastura y bajo los pinos en momento. Comunicamos con VHF con José Luis y Silvia y les saludamos desde las alturas (se los ve chiquitos) con la mano. A mis expedicionarios les indico que no caminen por donde hay grandes colchones de espinas de pino pues no sabemos que animales puede haber bajo ellas. Se ve que todos los que andan por ahí piensan igual pues la senda esta en otro lugar justamente fuera del pinar. Y todos prefieren ir a pleno sol antes que a sombra y picados vaya a saber por que ignoto bicho o alimaña

Pasamos alambrados y así llegamos con esfuerzo (mío sobretodo que ahora llevo a Francesca al hombro a “caballito”) hasta un lugar adonde la vista es imponente. Saludamos, nos comunicamos por VHF con los papis de Sebastián nuevamente. Yo avanzo ahora solo. He dejado al grupo descansando y busco el mejor ángulo para tomar fotos. Camino sólo unos quinientos metros más. Tomo mis fotos y regresando iniciamos el descenso.

Sebastián es una joya. Al subir les señalo a todos unos montículos negros y les digo “cuidado son hormigueros” Sebastián me dice “le puedo pegar con el palo?”  “NOOOOOO ¡!!”  es mi respuesta. “Nooooo porque las hormigas se avisan unas a otras y no quiero que nos esperen luego atrás de un árbol.” (Teoría propia para la disuasión) En el regreso veo un caballo muerto y sepultado.   Se lo señalo a ambos chicos. Sebastián se lanza sobre él diciendo “lo quiero tocar ¡!!”  Yo digo “NOOOOOOO” que no sabemos que bichos tiene eso y ha muerto seguramente por una picadura de vívora”. Método propio para tener al grupo bajo control y todos juntitos. Surte efecto pues caminan siguiendo las huellas del que les precede como si estuvieran cruzando un campo minado.   Al cruzar un alambrado les digo “ustedes van a pasar por entre los alambres despacito. Debo imperativamente señalarle a Sebastián que no se suba arriba de los alambres. Luego del paseo me sentí realizado devolviéndolo entero a sus papis. Todo un éxito.

Llevamos dos botellitas de agua. Al arribar a nuestro destino ya se habían acabado y Francesca se devoro lo ultimo pese a que Silvia le dijo “Dejale un traguito a Sebastián”. Si hiciera un nuevo viaje en vez de llevar 700 cm3 creo que llevaría una cisterna de 100 litros pues estos niños lo único que hacían era parar a tomar agua.

El regreso fue duro pues el calor se multiplicaba. Francesca lloraba (todavía no sé porque) y Silvia venia atrás con Sebastián. Debería agregar que Sebastián estaba a punto de lagrimear. Silvia lagrimeaba (digamos que de transpiración) y yo lagrimeaba junto a ellos de calor y recontracansadodelosproblemasinfantilespuesfuiaunsafariynoavisitarunkinder. Juntos todos llegamos al bote y nos quitamos el calzado y primero nos mojamos los pies y luego nos metimos todos en el agua porque estábamos reacalorados. Devolví a Sebastián a sus papis como decía y casi pido un medico forense para que controlaran que no le faltaba nada y tenia todo lo que tenia que tener. Dadas las cosas que tendió a hacer en el trayecto. Seriamente hablando se portaron todos muy bien salvo Silvia que era la que más protestaba por la caminata.

Hacemos playa todos en grupo y aparece Silvia de José Luis con una tijera. Ahí nomás me anoto y me corta el cabello. Finalmente logro hermosearme y la verdad que lo hace muy bien. Creo que lo dejo a Arturito totalmente anulado y hoy recién hace unos días me he vuelto a cortar el cabello. Ella atiende a sus niños y yo me siento uno de ellos. Ahora luzco un corte veraniego y me he de tostar por el sol sin que luego me queden unos bordes blancos cuando me corte al regreso el cabello en mi fígaro habitual.

Su esposo José Luis me hace masajes en la columna para las molestias del ciatico que tengo. Muy bueno y solo le faltaba caminarme por la columna. Me hace un trabajo de quiropraxia muy bueno y completo. Un lujo José Luis.

En la tarde escuchamos un pronostico de Prefectura en la que se anuncian vientos de fuerza 7. granizo y ráfagas muy fuertes Hace quince días que escuchamos anuncios de tormentas que no se producen. Por ello no dejamos de estar atentos y en esta ocasión nace de la misma Prefectura uruguaya el aviso en iniciativa por lo que tiro otro ancla por popa y dos travesines a la costa por popa uno y otro por proa. Me toman el pelo por mis previsiones y me dicen que va a garrear....”el continente”.  Enrique prepara “son de mar” en su nave. Ni que fuera a cruzar el cabo de Hornos. Lo cierto es que nada esta de más. Con precisión matemática llega en hora pronosticada (20.30 horas) la tormenta y la llevamos bien pese a los vientos fuertes que se producen y que no nos afectan en demasía.  Yo a Silvia le había dicho que me tuviera listo el equipo de agua por las dudas

A la mañana siguiente en media mañana el día se ha compuesto y todo esta bello, radiante y fresco.

Hacemos como siempre playa e improvisamos comida en conjunto.

Esa noche con Silvia decidimos comer fideos. Los casi estamos terminando de hacer cuando nos invitan por radio Laura y Enrique a compartir un plato de verduras que han hecho imitando el de la noche anterior que yo he hecho. No reunimos y tenemos comida para doce personas. Comemos, tomamos capuchinos especiales y nos vamos a dormir.

Al día siguiente hacemos playa y  organizamos para la tarde una excursión hasta la Isla de Austriaco o más allá en mi auxiliar. Tripulación Enrique Laura, Silvia, Francesca y yo. Diez o más kilómetros por el río negro por su parte no relevada gozando de playas anchas y amarillas, y un paisaje de monte excelente. Vemos construcciones y estancias y un barco clásico que parece transportado en el tiempo. Lo reconozco y digo que a era viejo cuando yo navegaba con mi padre hace cuarenta años. En el viaje nos encontramos con dos Kayakistas que vienen bajando el río. Son dos Uruguayos que vienen de la Represa del Palmar. Van hacia Mercedes. Les preguntamos si es por el aniversario de los 80 años del Club de Remeros de Mercedes. Ellos ignoran totalmente dicho aniversario. Van ... porque les gusta el Kayak.

Nos bañamos. Tomamos fotografías y volvemos ahora con salpicaduras y hasta frío aunque esta agradable. Ocurre que tenemos el viento en contra y el viento nos levanta el agua que aparta el bote. Al llegar justo al ingreso a la laguna nos quedamos sin combustible y Enrique me pasa de un bidón que llevamos para que tenga.

Todos estamos muy bajos de combustible para auxiliar. Fue un error no cargar cuando Enrique fue a Mercedes desde la Laguna de los Negros.

Estamos como para irnos pero ya es tarde por lo que decidimos que nos iremos en la mañana siguiente para Mercedes. José Luis y Silvia están con provisiones bajas y nos organizamos para ayudarlos. Esa noche disponemos hacer pizza a bordo de mi barco y todos nos reunimos en él incluidos nuestros amigos del crucero así que es una patota abordo.

(continuará y sobre todo con los detalles de la pizza abordo)

 

Parte Siete (Adonde descubrimos que lo peor que hay es un barquero sin agua y volvemos sobre la señorita Luz)

Se había balanceado entre los miembros de las distintas naves (claro que miembros son Capitanes y Almirantas) distintas posibilidades en el regreso: Laura y Enrique deseaban ir a Barra de San Juan abandonando raudamente el Río Negro, José Luis y Silvia deseaban ir a Mercedes, Silvia y yo nos adaptábamos a todos al  acompañar a todos hasta Mercedes y bajar junto a Enrique y Laura hasta Nueva Palmira haciendo una semana de vida en dicho puerto y ciudad a la vera del río Uruguay como corolario final de las vacaciones.

Una tarde Antonio del Crucero le dice a José Luis “yo tengo un tramayo y si me ayudas a tirarlo y sacarlo lo ponemos”. José Luis se entusiasma y a los pocos minutos están en ello y el tramayo queda colocado. A la mañana siguiente fueron entre Antonio y Enrique a sacar el tramayo y pasaron en el bote hacia la playa con el bote cargado de viejas de agua (tal vez cerca de unas treinta o cuarenta) grandes ... demasiado grandes. Estas iban enredadas en la red y no presentaban aspecto nada amigable. A mí los peces me gustan en el cine o en los acuarios y como solo sardinas, anchoas y alguna vez algo a la plancha. Por ello ver ese pez tan feo y que la gente elogia por la calidad de su carne que come en milanesas o filetes a mi no me seducía ni para decirle “buen día viejita”. Así que a la invitación de que los acompañara a sacar los peces de la red les dije “no lo tomen a mal pero el pescado no me gusta mayormente tocarlo así que lamentablemente no les voy a acompañar” y agregué “ Además este ejemplar me impresiona” como para que no quedara duda de mi posición.

Enrique y Antonio liberaron la red y seguimos tan amigos como antes. José Luis hizo guiso de vieja del agua y creo que hasta se debe haber tejido un abrigo con ellas de la cantidad que había.

Así estábamos cuando fruto de idas y vueltas nos fuimos de excursión hasta sobrepasar la isla del Austriaco. Y se decidió partir al día siguiente. Lo cierto es que al regresar de nuestra excursión el nivel del agua estaba muy bajo.

Como relaté hicimos playa y luego organizamos una pizza en nuestro barco. Nuevamente amase y generé bollos de pizza. Citados a las 20.30 los comensales se comenzaron a presentar a las 21.30 pero como yo tenia todo organizado en realidad fue un favor pues en realidad me permitió organizar mi tarea muy bien.

Antes de la llegada de los participantes  prepare cebolla para hacer unas “fugazas” y con lo que Laura me acercó preparamos un abanico interesante de gustos. Al servir una de las pizzas le pregunte a los comensales “¿A ver si adivinan de que es esta que están comiendo?” Grandes dudas y conciliábulos hasta que uno de los niños acertó pues dijo “Esta pizza tiene gusto a paté!”.  Tenían tanta hambre que ni sabían lo que comían. Y yo conservaba las provisiones dándole a las fieras un patecidio. Porque con el pate los mate pues tomaron luego de esa pizza agua toda la noche me parece recordar. Mas el hambre era mucha y creo inclusive que si les hubiera servido la tabla que utilizaba para cortar previamente calentada y espolvoreada con queso también se la hubieran comido. Cabe aclarar que como las provisiones iban bajando las pizzas se hacían con queso rayado especial para pastas así que eran fuertes y crocantes. Atún, choclos, pate, tomates, salamin fueron los complementos de las pizzas que eran manejadas por el suscripto ya con una solvencia y violencia culinaria que me asombraba a mí mismo. El postre fue provisto por la bodega de nuestra nave. Dulce de batata con chocolate bañado con licor de café. Ni decir que el tamaño de las criticas que recibí por mi pizza de pate fue tan infundada como los merecidos elogios por el postre y su templanza.

Durante la cena apareció nuevamente el nombre de Luz. Era todo relato a Antonio y Cristina. Las damas haciendo hincapié en “los tarados” y “imbéciles”. Los caballeros defendiendo la solidaridad y la necesidad de navegantes en problemas. Antonio en un total dejo de sinceridad dijo “yo no se quien es esa chica... la habré visto alguna vez?????” a lo que “no se quien” (y mas vale que ni recuerde o intente recordar) le dijo “Mirá Antonio... si no la recordás seguramente es porque no la viste nunca !!” con lo cual de manera pragmática se dejo sentado que Antonio no la recordaba. Por supuesto que Antonio quedó anoticiado de los encantos de la señorita Luz y luego habríamos de escuchar por el VHF como dialogaba con ella. Pero eso ocurriría unos días mas adelante.

Habíamos finalizado el postre cuando Silvia apareció con su mano en cubierta “agitando una olla” y me dijo “Pepe... mirá lo que encontré...”. Era la olla con toda la cebolla preparada para la pizza que yo había corrido para que pasara Silvia con Francesca y directamente me la había olvidado. En este momento ni recuerdo que hicimos con la cebolla que yo había saltado en la olla al teflón. Pero había cantidad como para hacer dulce...

Tarde nos despedimos y nos fuimos a dormir para iniciar al día siguiente nuestro regreso a Mercedes y a la civilización pues hasta aquí casi estábamos fuera de ella. Con Antonio, Cristina y Cecilia besos pues no nos veríamos ya que ellos se quedaban.

El amanecer fue tranquilo como para partir temprano. Sin embargo al mirar la sonda y girar la cabeza hacia las orillas no era posible admitir lo que veíamos. El agua había bajado. Siiiii !!! El agua había descendido y nosotros estábamos en los barcos. Y que tenia esto de raro? Que nos hacia diferenciar de otros navegantes en iguales condiciones?

Lo que nos diferenciaba de otros navegantes que estaban a bordo de sus barcos era que nosotros estábamos prisioneros en una laguna. No podíamos salir pues el nivel del agua había descendido y la boca de la laguna no tenia nivel suficiente para que pudiéramos pasar con nuestras naves.

Primero pensamos que esto era algo de horas y natural. Luego nos empezamos a anoticiar que “habían cerrado la canilla” en la represa del Palmar que esta arriba de Barrancas Coloradas y que regula el flujo del Río Negro. “Bueno ... ya la abrirán en un rato” fue la simple conclusión y seguimos disfrutando ahora en la prisión dorada que nos otorgaba el paisaje.

Seguimos haciendo playa y cocina. Aproveche y me prepare los porotos pallares que tenia en remojo con ajo y perejil. Realmente una combinación culinaria tipo C4 (explosivo plástico y digo así pues los prepare en una gran fuente honda de plástico.

Nuestra vida seguía sin reloj, sin tiempo y referencia mayor que comer e ir de playa. Pero a los  dos días ya estábamos preocupados porque la situación seguía igual. Adonde navegábamos con nuestros auxiliares ahora era solo arena. Adonde había agua en las orillas ahora había arena. Adonde antes teníamos tres metros con 70 ahora teníamos nada mas de 2.50 de profundidad. Y nosotros arriba de todo eso y sin cambiar nada. El ingreso a la laguna en su punto menos profundo tenia 70 centímetros de profundidad. No salíamos de ahí ni con los barcos al hombro.

José Luis y Silvia con sus chicos tuvieron afectada su despensa marcadamente. Todos contribuimos a que ello fuera para ellos “no problem”. Desde el desayuno al almuerzo, la merienda y la cena. Sin embargo nuestras elucubraciones eran amplias y la angustia de capitanes casi paranoica con comentarios como “tal vez tengamos que estar aquí quince días”. Yo ya me veía avisando a mi socio en mi negocio que mi mes de vacaciones sería algo así como  “te aviso cuando pueda volver” (o tal vez seria un deseo inconsciente). Frases como “Podríamos salir a una ruta y desde ahí ir hasta Mercedes comprar comida y volver en Taxi”. “Prefectura Uruguaya es responsable y debe sacarnos de aquí” (yo pensaba al escucharla que venían con una pala y nos hacían un canal. Ciertamente Prefectura Uruguaya sacaría a todos dejando los barcos. Y nadie iba a dejar los barcos. Así que moriríamos. Yo en una ocasión aporte un “si se nos acaba la comida podemos obtener comida y agua en la estancia que esta por ahí arriba...” cosa que tendió a aumentar la depresión que este tema llevaba. Porque si hubiera habido agua todo bárbaro pero era que no había y de prepo estaban en la laguna azul prisioneros.

Playa, caminatas por los bajos a la vista, una nueva subida a las barrancas a tomar fotografías en el atardecer e interminables consultas a la prefectura uruguaya acerca de la altura del agua eran las actividades que nos ocupaban.

Una mañana “me desaparecí”. Pues me fui a la playita con el gomón con una silla de playa, el VHF portátil, la radio a pilas, un hermoso libro y el deseo de soledad. Lo cual esto ultimo se transformó en una gran mentira ya que las consultas grupales y familiares por VHF rompían el silencio que yo disfrutaba a la sombra de unos sauces a unos trescientos metros del lugar habitual en que hacíamos playa. Con gran optimismo puse unos palitos en ciertos puntos de la playa para ver el agua. Y la verdad que lo único que logre cuando verificaba las susodichas marcas era darme un hermoso baño y tomar agua cristalina y fresca del rio Negro que pasaba hacia abajo. Pero de ver crecer el agua .... Nada absolutamente ...Nada !! Con todo ello disfrute de unas tres horas de soledad, melancolía, depresión, entusiasmo y pensamientos reflexivos. Pero de mas agua bajo la quilla... Nada!!!!!

En este día  nos habríamos de enterar que el Susurro volvía para Palmira. Habíamos tenido un contacto radial cuando subíamos para Barrancas Coloradas pero luego no comunicamos más. Prefectura Uruguaya nos decía que estaban en Mercedes (parecía que nos querían tener contentos) hasta que finalmente confiesan que el velero Susurro se fue del río Negro hacia Palmira. Nuestro deseo de encontrarlos en Palmira fue fallido pues ellos regresaron en viaje Colonia - Buenos Aires un día o dos antes que nosotros arribáramos a Nueva Palmira.

Uno de los días apareció el bote de una estancia que se ocupaba de llevar turistas de todo el mundo a pescar. Dos personas en este bote estaban muy preocupadas pues venían a ellos contingentes de pescadores y “no tenemos agua y si no hay agua no hay peces”. Andaban con bolsas de maíz tratando de establecer cebaderos de peces para sus esperados turistas. Charlando con ellos nos contaron que la represa estaba empezando a largar agua. Era sábado por lo que como dicha represa abastecía a Montevideo y había calor iban a generar energía en la tarde y al llegar la noche mucha mas por lo que abrirían sin duda más compuertas dejando pasar mas agua y haciendo trabajar mas turbinas. Ellos estimaban que a la noche empezaría a llegar el nivel de agua y que probablemente en la mañana o madrugada podríamos salir.

Un h26 el Lunático originario de la ciudad de La Plata en Buenos Aires, Esteban y Claudia sus capitanes,  tuvo un día una idea y la planteo “que tal si sondeamos y boyamos el camino optimo para salir”. Ellos estaban esperando al socio de Esteban que venia a Mercedes. Esto muestra que nadie dejaba de tener sus problemitas con la falta de agua.

Con Esteban y los demás capitanes hicimos un trabajo en el cual por medio de bicheros. Palos y sondalezas fuimos relevando el mejor paso hacia fuera de la laguna configurando una ruta y finalmente lo boyamos. Eso de boyar es pretencioso pero en sentido mas fino y correcto también es lo que hicimos. Tomamos botellas de gaseosa y agua mineral de plástico y los niños la llenaron con arena. Tanza de nylon sirvió para atarlas y en el otro extremo de la tanza se coloco otra botella vacía. En este sentido la ecología ayudo pues guardábamos todo para bajarlo en Mercedes así que teníamos colección de botellas, botellitas y botellones plásticos.

Fuimos entre los cuatro capitanes recorriendo y encontrando los pasos y generando así un canal de navegación apto “para cuando tuviéramos agua”. Así teníamos el canal seguro pero agua aun no teníamos. Enrique se encargó de realizar un croquis para tener presentes las botellas, perdón... boyas, al momento de abandonar la Laguna de López.

En estas condiciones nos fuimos a dormir y las actitudes fueron disímiles. Enrique no durmió. Yo era poseedor de un reloj por lo que regule mi ansiedad colocando el reloj cada tres horas y mirando en esas ocasiones la sonda. A las siete de la mañana me despierto y veo al Lunático fuera de posición totalmente garreado. Esto solo podía entenderse con mucho viento (que no era tan así) y si hubiera agua en más. No sabia como indicarle finalmente me fui a mi despensa y tomando un limón (el más chiquito y miserable y por supuesto afectando nuestra provisión de elementos contra el escorbuto) se lo arroje cubriendo exitosamente la distancia que nos separaba y pegándole dos hermosos golpes en la carroza de tal modo que pude llamar su atención.

Salió Esteban y le dije “Estas garreando!!!”. Miro lentamente pero alarmado y sonriendo me dijo “Ya garre anoche. Ahora estoy atado a tu vecino para evitar pegarte con el viento”. Con una mano le hice señas de “OK” y no pude pedirle devolución de mi limón ya que el mismo luego de los dos exactos golpes había rodado por la borda perdiéndose en el agua.

A partir de ese momento se dinamizo la cosa y se analizo que contábamos con agua como para intentar el escape de la Laguna de López. Esto significó preparar el levante de las anclas de popa aquellos que las teníamos colocadas y aprontar cubiertas. No sé si por cábala pero esto llevo tiempo pues no había mucho aprontado. O tal vez no teníamos demasiada esperanza, confianza o fe en que salíamos esa mañana. Eso habría que preguntárselo a la Licenciada Bolonqui o a Madame Kalalú.(1)

Lo cierto es que como medida de seguridad tome mi auxiliar y con sondaleza y bichero me hice todo el camino sondeando los puntos que habíamos marcado. Así nuestro peor lugar contaba con 1.50 de profundidad lo que teóricamente nos permitía abandonar el lugar ya que los que más calado teníamos era 1.40.

Sin embargo esto era un purismo técnico ya que el camino era sumamente “finito” y uno no sabia si junto a los 1.60 se codeaban 1.20 de profundidad. La situación no era de muerte pero no era fácil pues el viento al pasar los minutos arreciaba y nos daba a favor por lo que una varadura no era precisamente de lo mejor en esas condiciones.

El primero que inicio la salida fue José Luis. El tenia un calado de 1.30. Despaciosamente fue haciendo el recorrido y mirando su sonda. Salió y nos agrego una perla. Luego de nuestro relevamiento había otro bajo que no habíamos contemplado. Nos indico dos enfilaciones y ahí nomás detrás de él partió Esteban en el Lunático con 1.40 en pos de la libertad. Logró superar el escollo.

A propuesta de Enrique tomamos primero entre los dos mi barco y lo sacamos. Volvimos con mi auxiliar dejando fondeado afuera mi barco hasta el suyo y abordándolo lo sacamos también de la laguna. La propuesta de Enrique fue inteligente pues nuestros barcos eran justamente no muy tiernos y ante una varadura no seria fácil sacarlos. Nuestro trabajo en conjunto fue bueno. Sin embargo las sugerencias de uno a otro o los cambios de rumbo ordenados con cortesía no nos impidieron vararnos suavemente en dos oportunidades de las que salimos con maquina en reversa y los testículos en el cuello.

Antonio con su crucero de 38 pies nos imito también. Pese a que su idea era permanecer diez días mas en la zona evidentemente no quería quedarse once en la laguna de López.

(Continuará en un relato de cómo hacemos el regreso y una entrevista con la autoridad)

(1) (La licenciada Bolonqui es mi mujer que profesionalmente es psicoanalista y atiende a la comunidad náutica amiga en su sillón de popa. Madame Kalalú es un tema de Rubén Blades en ritmo de salsa que cuenta las virtudes, actitudes y aciertos de una adivina.)

 

Parte Ocho (En donde comienza nuestro regreso el que llega hasta Palmira)

Pepe Fuera de Borda

La salida de la Laguna de López nos permitió ver que afuera de ella había cinco embarcaciones entre veleros y a motor. Sin duda que ellos estaban al tanto de la falta de agua y optaron por permanecer al resguardo de una de las costas que los cubría del viento sur que soplaba. El viento era en ese lugar –la cancha era grande- bastante. Al pasar por través los barcos vimos que en uno de ellos un marinero aseaba la embarcación. Eso me hizo recordar que en los quince días que llevábamos dentro del río Negro no había jamás tomado un trapo para limpiar la nave. Todo era usarla y disfrutarla. De la limpieza luego nos ocuparíamos.

La bajada hacia Mercedes fue rápida. El Lunático lo hizo a vela y hasta Laguna de los Negros adonde tiro el ancla y se puso a pescar.  Esteban era fanático de la pesca. Cuando andábamos boyando para poder marcar la ruta en la salida de Laguna de López trabajo mucho y en un momento dijo “yo me voy a pescar”y salió disparado con su auxiliar y cañas. Con enrique seguimos hacia Mercedes. Atrás nuestro había quedado José Luis que con Silvia acomodaban su embarcación y arribarían mas tarde. Continuamos navegando y pasamos bajo el puente carretero nuevamente.

Llegamos al Club Remeros de Mercedes y antes de amarrarnos nos cruzamos con otros barcos con los que nos saludamos pues hemos estado juntos o modulado por VHF. En uno de ellos va Luz. Nos saludamos simpáticamente. Sonrisas y agitadas de manos. Justo en la llegada al Club de Remeros Mercedes. El grupo de barcos ha bajado desde la Laguna de los Negros y ahora vuelven a subir el río. Nos amarramos al muelle del Club. Hicimos agua, y en la salida del club reparamos que han inaugurado una boutique de ropa deportiva. Vemos también que han impreso camisetas recordatorias de los 80 años que el club ha cumplido hace días y casi me compro una pero me digo...”mejor al regreso”. Enrique me observa y tiene un parecer semejante. Tomando nuestros tanques de combustibles de los auxiliares  nos fuimos caminando por la rambla o malecón hacia el edificio de Prefectura a retirar nuestros roles.

En el camino pasamos por el muelle de 33 y nos encontramos a José Luis a Silvia y los niños. Charlamos con ellos y seguimos rumbo a la Prefectura. En ella entramos, saludamos y veo que Enrique encara a una persona y le dice “Buen día Capitán...usted es el Jefe...?” La persona le contesta afirmativamente y Enrique le dice que desea tener una conversación con él. Lo invita a pasar y yo inicio mi proceso de rol. Pasan cinco segundo y Enrique me invita a participar en la charla.

Ingresamos en la oficina del Jefe de Prefectura Mercedes y Enrique le planteó lo importante que seria contar con anuncios sobre el movimiento de la represa para evitar que a otros les pasara lo que a nosotros. El capitán sonrió y dijo “ahaaaaaaaaa... eran ustedes los que estaban adentro?!!” lo que nos mostró que ellos sabían aunque nunca dijeron nada. La charla se extiende por y sobre diversos tópicos vinculados a la navegación deportiva en la zona y las tareas de la prefectura y sus medios y  llegamos a la conclusión final mientras nos ponemos de pie y nos reímos que yo expreso con una famosa frase de José Luis Mederos navegante español conocido como Tropelio que dice “A la tripulación hay que putearla... porque sino se amaricona”.

El personal de prefectura nos pide un taxi y nos sentamos en el cordón de la vereda a esperar. Apenas en minutos llega un simpático chofer con su auto con el que vamos hasta la estación de servicio y llenamos los tanques de nuestros auxiliares. Volvemos al club en el taxi y nos dirigimos al sector del restaurante adonde están Silvia, Laura y Francesca. Nos desplomamos en los sillones. Hay un calor muy grande y estamos extenuados.

Laura y Silvia nos entregan a Enrique y a mí un regalo a cada uno. Lo dicen “sorpresaaaaa!! Esto es un regalito para ustedessssssssss” Pues bien se trata nada mas y nada menos que de una remera del Club Remeros de Mercedes con el recuerdo de sus 80 años de vida. Lo que no compramos cuando salimos del club!!! Hacemos un largo almuerzo y finalmente partimos en ambas naves. Cuando abandonamos el amarre llega al club el Lunático a amarrarse.

Volvemos siguiendo el trac que hicimos en el GPS al subir el río y navegamos reconociendo los distintos lugares por los que hemos pasado y nos hemos detenido. Enrique siempre adelante. En cierto momento por canal 16 le tiro a Enrique “Enrique, Enrique... rumbo...rumbo ¡!!”. En su enfilación al salir de un par de boyas rumbea hacia otras omitiendo un par intermedio. En otro momento Enrique se abre y me dice que tiene 1.20 y se varo. Yo estoy a metros y estoy en 3 metros de profundidad. Sale solo y seguimos en camino. La tarde va cayendo y tomo una fotos con el barco de Enrique a contraluz que son muy lindas. Mientras escucho a Antonio que modula con Luz por el VHF. En el río todo se sabe. Sin duda que pronto Antonio ha de conocer a Luz pues de lo que se escucha se están por encontrar ambas embarcaciones.

Se hace la noche. Seguimos navegando siguiendo en la oscuridad el trac de nuestro viaje al subir el río. Lo cierto es que el GPS rinde sin dudas. Vamos verificando las boyas adonde ellas deben estar. En la oscuridad vamos haciendo millas y  arribamos al Brazo de los Muertos a las 22.30 horas. Vengo tiritando de agotamiento. Mal dormido, el stress de salir de la laguna, caminatas, calor, horas de navegación, pequeña grumeta a bordo con sus demandas, etc. Con todo ello fondeamos cruzados y con anclas a ambos extremos. En el Brazo de los Muertos hay cinco embarcaciones más. Cruceros todos ellos y fondeados y recostados sobre la isla para repararse. La noche es mas que agradable.

Laura cocina unos omeletes de jamón y queso que son una delicia y yo preparo un postre de naranjas con vodka quemado y fresas. Capuchinos para rematar. Muertos todos (por el viaje o por la cena?) Nos vamos a dormir siguiendo los pasos de Francesca que ya hace rato ha caído en pleno sopor.

La mañana la hemos de iniciar despertándonos a las 9.30 y sin apuro. Desayunaremos lentamente y prepararemos nuestra partida también despaciosamente. Haremos fotos desde el bote y luego de un barco a otro. En un momento les digo a Laura y Enrique “por favor mas adelante. Un poco mas adelante”. Accede Laura y veo que su cara se transforma. Con la rodilla ha pegado en la llave de arranque y la ha quebrado.

A partir de ahí Enrique encara la llave con distinto instrumental (incluido el odontológico de Laurita que tiene el respectivo titulo y no duda en poner en juego todo tratando de remediar el accidente) y finalmente luego de diez minutos se logra extraer la parte rota de la llave (cual raíz de molar) y con una llave nueva se pone en marcha la embarcación. Suspiramos de alivio. Laura por el golpe y yo por el pedido.

Partimos y nos dirigimos hacia la boca del río Negro. Pasamos frente a Soriano adonde vemos unas cuantas embarcaciones fondeadas o amarradas al muelle, frente a la punta del Camping Municipal y saliendo del Río Negro recorremos el Yaguarí y salimos al Río Uruguay.

Me tome el trabajo en el día anterior y durante este pedazo de navegación de contar los barcos que navegaban en uno u otro sentido en el río Negro o que estaban fondeados. No son más de cuarenta. Ellos repartidos en un recorrido de 75 kilómetros aproximadamente

El río Uruguay se nos presenta calmo pero el viento no se presta para la vela. Un pequeño intento con la genoa pero no prospera así que la guardamos y seguimos bajando a motor.

Francesca insiste en navegar en el “lugar del capitán” por lo que la llevo en mi falda y lo único que logro es besuquearla diciéndole que “el capitán besa a la capitana” Edipo que le dicen...

Navegamos escuchando radio comercial. Escuchamos que hay tormenta en Buenos Aires y que en Colonia la esperan. Un locutor hace criticas al servicio metereologico pues dice que no han anunciado nada y cuando anunciaron ya llovía........ En un momento se me ocurre pedir a Prefectura pronostico. Y me tiran vientos con fuerza 7/8. El pedido lo hago porque veo que el viento aumento un poco y ya he retirado la media sombra que nos cubría. Dejo el barco preparado para temporal y le aviso por supuesto a Enrique previamente por lo que el también junto a Laura se aprontan.

Francesca y Silvia van para abajo. Retiro todos los elementos que andan sueltos por el Cockpit y dejo “a son de mar”. El río se arbola y saco una puntita de vela para bajar la proa. Vamos más suaves. Refresca y pido a Silvia una remera para cubrirme pues siento fresco el cual se incrementa en la medida que llegan rociones suaves. También le pido me prepare la ropa de agua y las botas. El cielo toma color ceniza.

Esto ha de durar un tiempo que no es posible determinar (jejejeje como cinco minutos) baja la ola, decrece el viento y volvemos a tener una tarde cálida. Vamos bordeando la costa y ya en contacto con Control Palmira (le venimos hace horas dando nuestra posición cada tanto) me refreno de preguntarle como esta el puerto de embarcaciones. Pasamos La Agraciada y Punta Chaparro. Ahí veo una hermosa casa que yo sabia existía pero que nunca había reparado en ella.

En uno de los cambios que hago por la Radio con Control Palmira sale una embarcación llamándome. Nos cambiamos de frecuencia y resulta ser Eduardo del Ponch. Me cuenta que me escuchó modular con control Palmira y que el puerto esta completamente lleno por lo que vera de hacer contacto con Cacho u Oscar para encontrarme (realmente yo se que tienen que inventar) un lugar en el puerto. Le digo que van dos embarcaciones.

A esta altura yo hacia un rato que venia con la Genoa totalmente desplegada junto al motor y por sobre la línea de espuma del río que es según me había contado Enrique el punto en el cual el río en su bajante presenta mayor corriente. Le comento a Enrique el tema de lugar y Enrique saca todas sus velas para ganarle de mano a un velero al que precedía. Me incita a apurarme y lograr lugar.

Al llegar frente a Palmira dejo el barco boyando un momento, bajo del pescante el auxiliar para poderlo manejar en el amarre a conveniencia y luego encaro el ingreso a la Dársena con apuro ya que veo que desde el sur se acercan un crucero y un velero. Ingreso antes que ellos y veo que me hacen señas desde el muelle y es Cacho que me envía junto a unas lanchas de prácticos que están en el lado opuesto a todos los barcos deportivos. Me indica que me ponga tomado a unas boyas y a dichas lanchas que en general no salen y me amarre. Así lo hago y al rato llega Enrique que se abarloa a mí. En la maniobra tengo de ayudantes a Eduardo del Ponch y a Pepe mi tocayo del Compinche II. Dos grandes amigos y toda una sorpresa muy agradable encontrarlo en el mismo lugar de vacaciones.

Todo el mundo parte a bañarse en las duchas y yo cuando veo que se viene la tormenta me pongo a asegurar todo y colocar la carpa al barco por lo que parto con pequeñas gotas hacia la ducha. Enrique me cruza en el camino y al ver los barcos prolijamente preparados para el “huracán” me dice “Me parece que va a garrear... el continente....!!!”.

Mientras estoy en la ducha caliente escucho el viento soplar y gotas pegar en los vidrios. Al salir veo que en realidad no ha llovido mucho y que solamente sigue soplando un poco. Nos reunimos y decidimos ir a cenas al Viejo Lugar. El retorno es despaciosamente pues hemos comido a niveles prohibitivos (uno no debiera comer de esa manera. Es un  kamikaze gastronómico).

(Continuará. Con el relato de la segunda parte de las vacaciones en el Puerto de Nueva Palmira adonde han de ocurrir algunos hechos y acontecimientos por demás destacados. Al menos para quienes los vivimos o participamos)

 

Parte Nueve (Adonde relatamos que ocurre en New Palmer luego del Black River y hasta donde nos codeamos con los Kayakistas)

La permanencia en Palmira fue reposar luego de las intensas vivencias en el Río Negro. No por ello dejo de tener sus momentos especiales. Habríamos de almorzar en El Pino la pizzería que esta en la rambla Y hacer playa con intensidad. Tomando mate y charlando de nada En la tarde de nuestro segundo día nos cambiamos de lugar y terminamos acoderados a un remolcador de la dirección de Hdrografía. Así teníamos custodia las 24 horas, estábamos alejados de las hormigas y tuvimos alimentación de 220 volt por lo que regresaron las gelatinas en la heladera. Ese día nos vino a buscar Eduardo del Ponch para tomar mate en el momento justo en que estábamos cambiando los barcos de amarre y finalmente nos desencontramos. Nos habríamos de reencontrar en Buenos Aires. En la noche comimos un hermoso asado que Enrique había comprado ya hecho. Me empezó a invadir un estado gripal. El Río Uruguay no perdona. En la mañana siguiente Alberto (alias bolita) nos preparo un asado para Enrique, Laura, Silvia y yo. Disfrutamos de él en horas del medio día. Esa tarde me habría de dormir una siestita de la que me levantaría a las 10 de la mañana siguiente. El viento frío no perdona. Únicamente la interrumpí para despedir a Laura y Enrique que con su barco partieron a las 7.30 horas de regreso para Buenos Aires. La gripe seguía avanzando. Esa mañana apareció un barco varado y algunos esfuerzos hechos para sacarlo no dan resultado. Su propietario esta desaparecido. Algunos dicen que se fue con una moto del puerto en primera hora de la mañana. Al medio día hacemos una picada (nosotros le llamamos así y los españoles tablas) con Pepe y Adriana del Compinche II y todos sus tripulantes. Somos diez en un nuevo Kamikaze Gastronómico. La pitanza se matiza con otro relato que le hacemos a nuestros amigos de las vivencias experimentadas en el río negro y una pasada de fotos desde la maquina digital. A esta altura tengo tomadas aproximadamente unas 450 fotografías del viaje. Al retorno serán 530 mas todas las que Enrique tomo con su maquina. Entran y salen barcos del puerto luego de dos o tres días de mucho viento y olitas en el Río Uruguay y una disminución en consecuencia del trafico deportivo. En la tarde el propietario del barco varado regresa y se lamenta que no se preocupo para nada al verlo inicialmente. Esta clavado en la arena. En la mañana siguiente se organiza todo un movimiento portuario solidario destinado a desvarar al varado que a esta altura muestra acostado parte de su obra muerta. Y viva. Su capitán y tripulación pernoctan en un crucero amigo que les acompaña. En cierto momento le cuelgan de la botavara a diez navegantes y se tira de la driza de mayor. Pero el barco no se mueve y todo se detiene pues Claudio del Ungue aparece como profeta (y dice la verdad además) gritando “paren ...paren que lo van a destruir al barco pues así no sale y los mástiles para eso no se hicieron!!” y finaliza con un lapidario “Yo he trabajado en una fabrica de mástiles y sé que lo destruirán....dejen que el agua crezca y sale!!!”

Seria por su poder persuasivo o porque el grupo de navegantes colaboradores no estaba inspirado, o porque era la hora del almuerzo,  lo cierto es que todos desparecieron en segundos y el movimiento anti varadura quedo en la nada. Uno de los acontecimientos que teníamos a diario era Pepe del Compinche II y su motor fuera de borda del auxiliar. Le había ocurrido que empezó a funcionar y a los veinte minutos de andar se paraba y a duras penas lograban que reanudara su funcionamiento. Durando tres días estábamos de visita en lo del mecánico que estudiaba unos dosificadores elásticos del combustible. Según el mecánico estos estaban gastados y entonces era un problema de combustible. Una tarde lo acompañe a Pepe hasta el taller del mecánico otra vez. Pues el motor ya estaba listo. “Creo que lo solucione ... dijo el mecánico”. “Lo vamos a probar?” interrogó Pepe. El mecánico le dijo “sí”. Pues entonces carguemos y vamos para el puerto le agrego Pepe. El mecánico dijo “no. Vamos a probarlo con esta” y señalo una canoa que parecía de metal pero era de fibra de vidrio. Tosca, rustica y de forma incierta. El mecánico agrego resaltando los meritos del flotable “es una barbaridad en ella cargamos 1080 kilos de pescado en el río Uruguay”. Toda una experiencia la nuestra de navegar en dicha nave que tanto pez había transportado.

Se movió el trailer y se lo engancho al móvil terrestre de nuestro mecánico que era una pick up fiat 1500 montada sobre un chasis de pick up F100 y con motor Toyota. Mecánicamente expresado nos trasladábamos en un engendro de la Puta que los Parió.  Partimos con la lancha a remolque y llegamos a una rampa en el puerto. Todo un procedimiento para botar la nave y en diez minutos esta estaba en el agua con el motor instalado y su correspondiente deposito de combustible.

Todos arriba y partimos raudamente. El motor a fondo y el mecánico que sentencia “No tira bien”. Diez metros mas y siento que el motor se para. Estamos a cinco metros de acabarse la escollera de piedras que da entrada al puerto. Reparo que no tenemos remos, el mecánico tampoco tiene herramientas, y yo no tengo el handy con el que voy hasta el baño.

El viento nos quiere sacar de la protección de la escollera y el motor no arranca. Como Dios navega logro tomarme con la mano a una de las ultimas piedras de la escollera. Empieza nuestro incierto momento. El mecánico tira piolazos del motor tratando de arrancarlo. El motor se niega. Yo miro el río Uruguay y agradezco que estemos aferrados a estas piedras. Si hubiéramos salido siquiera un metro de la escollera el viento que sopla del sur nos hubiera llevado capaz que hasta la hermana republica de Venezuela. Exagerado pero real. Luego de diez minutos de aguantar el bote con las manos propongo “Que les parece si me voy caminando por la escollera y traigo el auxiliar mío y remolcamos la canoa ... con el motor incluido” Asienten y como milagro me aguanto de decirles “no se vayan”. Estoy seguro que no se Irán a ningún lado. Siempre que permanezcan aferrados a las piedras.

Mi camino por la escollera es difícil. Son grandes piedras todas inclinadas y alguna horizontales. Les hay fijas y temblequeantes. Pero uno lo descubre cuando pone el pie. Mientras camino (es un modo de decir) voy puteando al mecánico y diciéndome a mí mismo “Pepe pisa bien y elegí a donde porque lo único que falta es que te rompas un tobillo en esta tarde de canoa de mierda”. Mientras camino voy puteando a la canoa “que cargo 1080 kilos de pescado en el Uruguay” Eso no pudo haber cargado nada. Nos toca un exagerado como hay a ambas orillas del Plata. Mientras camino me voy puteando a mi mismo por estar adonde estoy. Pero... la amistad es la amistad asi que mientras camino lo voy puteando tambien a Pepe del Compinche II. Sapos, espirales, corcheas y rayos salen de mi mente y mis ojos en cada paso por la escollera.

Finalmente recorro los ciento cincuenta metros (la sensación es como de quinientos metros) de escollera y llego a la oficina de Migraciones. La rodeo y cuando estoy a punto de cruzar la rampa adonde botamos la canoa veo que la gente murmura (obvio que una situación así ya tenia publico local) y es que apareció una lancha que remolca la canoa. Me ahorre la búsqueda del gomón pero me tuve que recorrer a pie un camino difícil. Bueno las cosas se compensan.

La lancha suelta a la canoa cuando esta frente a mí de su remolque. Los tripulantes de la canoa (Pepe y el mecánico) le dicen al lanchero “No tenemos remos” el tipo no lo puede creer. Con las manos y el envión llegan hasta mí. Pepe me mira y levanta los ojos hacia el cielo.

El mecánico nos dice “Tengo una persona para asesorarme”. Esta tan perdido como el mejor en la solución del problema. Nos vamos caminando para donde están los barcos. Pepe y yo pues el mecánico se ocupa de retirar el motor y atar la canoa.

Ese día al medio día se han cocinado al fuego cuatro hermosas bogas. El proveedor de leña fue Alberto (bolita) que trajo leña verde y por lo tanto debió conseguir una bolsa de carbón ante las miradas y comentarios tipo relámpago y rayo que le llovían de los asadores. Participamos con nuestros amigos en el festín. Lo que teníamos que iniciar  comiendo a las 14 recién lo iniciamos 15.30 por lo que el humor no es de lo mejor. Aunque el pescado esta tan bueno que se olvida.

Apenas hemos comenzado cuando Alberto vuelve a aparecer y nos dice (somos quince en dos mesas) “En casa esta un amigo de Colonia que vende quesos. Yo no gano nada pero el kilo esta a menos de tres dólares” La respuesta unánime es “Estamos comiendo ahora. Veremos a tu amigo luego de comer que por favor nos espere”. Alberto contesta “El no puede esperar pues se va”. Imposible relatar lo que le murmuran por lo bajo.

Norma esta elevando a su boca un tenedor con boga y tomates cuando una mano se lo detiene en el viaje. Es el mismísimo Alberto que mirándola le dice “Vendí cinco quesos!!” Norma le clava los ojos que duelen mas que un cuchillo. Alberto no se da por aludido y parte feliz (con lo que ha ganado aunque el no gane un peso). Los comentarios de Norma no se pueden ni siquiera recordar. Harían poner rojo a un marinero borracho.

Una mañana salimos a caminar con Silvia y Francesca. Esta última camina un poquito y levanta los brazos pidiendo caballito en mis hombros. Así que así vamos caminando y recorriendo negocios de artesanías. Algo llamativo es que han aparecido varios de estos negocios lo que es la imitación a la presencia de Río de Sol el negocio de Sandra. Parecería que cuando una señora en Nueva Palmira no ha sabido que hacer puso un negocio de artesanías y antigüedades. Lo cierto es que hoy ya hay como tres o cuatro lo que es una multitud en una ciudad como Palmira y para el turismo que recibe durante dos meses.

Visitamos estos negocios y seguimos caminando hasta que Silvia me invita a comer en una Parrilla. Durante nuestra comida reparo en un cartel de Agua Mineral Salus que es una marca que se comercializa en Uruguay y en el mismo se indica que la distribuidora es Celesia. Me llama la atención que tenga el nombre de Enrique Celesia un gran navegante argentino y me digo que al regresar a Buenos Aires se lo comentaré a Enrique. Y que debiera tomarle una foto para enviársela.

Finaliza nuestro almuerzo y paseo y regresamos caminando hacia el puerto nuevamente. E ingresando en el mismo vemos a nuestro personaje Alberto dando instrucciones  a un barco recién arribado. Miro y veo a una persona en él y no lo puedo creer. Nos saludamos efusivamente y es nada mas y nada menos que Enrique Celesia. Le digo “Vos sabes Enrique que hace apenas un rato estaba pensando en vos...” y le relato lo del cartel de la Distribuidora Celesia. Ahí nomás enrique me cuenta que a el le había llamado la atención el cartel también y se había contactado y lo habían invitado y le habían hecho un asado en su honor invitando a un montón de gente aunque en la realidad no eran parientes.

Enrique esta con su novia en un pequeño velero. No hay medida ni para el amor ni para los grandes navegantes. Todo es bueno y maravilloso.

Aparece el mecánico de Pepe con el motor. Ha consultado con su asesor y ha cambiado dos retenes que se han clavado y por ello el problema. La verdad es que el motor anda bien. O sea que el tema no era combustible sino los retenes clavados. No importa dice Pepe mi amigo. El Motor funciona. Es concreto. De mi propio signo del zodiaco. Me refiero a Pepe no al motor. Hacemos un cálculo de cuanto cobrara el mecánico estimando cada uno una cifra. Somos varios los que calculamos. Yo soy el que dio la cifra mas baja. Sin duda no lo conceptuó mucho al mecánico por lo que me hizo caminar entre las piedras. Pensándolo bien debiera yo cobrarle a ese sujeto por la caminata.

Silvia me invita a pasar el día en el Hotel de Punta Gorda. Punta gorda es el sitio en el cual el rio Uruguay finaliza y nace geográficamente el Río de la Plata. El Hotel tiene comedor y Pileta y esta en los altos de un acantilado desde el cual se ve todo el Río Uruguay, parte del Río de la Plata y el Sauce. Almorzamos y disfrutamos de una pileta con aguas celestes.

Esa tarde se acerca gente del YC Palmira y acordamos que mi Kayak quede en dicho club. El Kayak va con remo, cubrecockpit y además les obsequio dos salvavidas reglamentarios.

Esa misma tarde reparo que tenemos en el camping un montón de Kayak. Me acerco y compruebo que La Percanta se encuentra entre ellos. Maria Lorena aparece, nos saludamos y reconocemos y me presenta al resto del grupo.  Gabriela, Dora, Maria, Roberto, Leonardo, Ale, Diego y Sergio. Este último  comandando el grupo me hacen un paseo mostrándome todos los Kayak ( lo que es mucho pues es una colección entre dobles y simples) y la cosa lleva a la otra y al final que me inviten a hacer unas tiradas en ellos. Son gente del club Belén de Escobar. Primero navego con el jefe del grupo  Sergio Jacquemin en dobles con él recibiendo instrucciones precisas de la técnica y luego me ofrece navegar solo en un kayak. Acepto y durante unos minutos experimento la fuerte potencia del remo y la excelencia del bote que es una flecha. Hermosa la velocidad que se desarrolla.

Gente de Belén de Escobar se dividió en su viaje en dos grupos habiendo uno de ellos llegado hasta Villa Paranacito. Luego ambos grupos se encontraron en Nueva Palmira. Todos miembros del foro de Fernando López Albarello y hasta uno de los presentes es un Kayakista de Rosario arribado la noche anterior.

Es increíble el mundo del pequeño bote. Igual que en la náutica de vela o motor las comodidades son demandadas y me cuenta Sergio de lo que significan 20 centímetros mas de eslora para llevar cosas. Él hasta tiene su silla portátil, plegable y personal que utiliza junto a su carpa. El grupo una onda total. Me prestan el bote, remo, salvavidas y hasta me toman fotos mientras remo. Yo le tomo a las chicas que también reman en dobles. Realmente otro encuentro que da gusto.

Esa noche terminó  comiendo pizza en El Pino. Desencontrado con la Almiranta que viene a contrapelo en muchos momentos. Y me voy a dormir temprano. Sigo acarreando un estado gripal suave.

Ha llegado el día finalmente de partir. Con Javier del Sirena decidimos navegar en conjunto y con igual derrotero.

Así que partimos en la mañana. Navegamos el Uruguay con viento norte y cuando estamos en la boca del Sauce el viento bornea colocándose en el Este por lo que nuestra suerte es excelente ya que nos salvamos de una ola de través hasta ese punto y ahora el viento nos da de popa para el ingreso al Río Sauce.

Es notoria la existencia de humo y cenizas en el aire. Del lado argentino en la zona de Entre Ríos están quemando pajonales y hace días que disfrutamos de la ceniza y el humo a tal punto que un par de días no se podía navegar sin GPS pues era casi una cerrazón el río y las boyas o la orilla no se veían. En esta singladura hemos de tener suerte pues el viento nos evitará el humo a nosotros aunque en cierto momento tendremos de a proa un frente de humo que hará que de el emerjan los barcos como si fuera exactamente una niebla cerrada.

Del Río Sauce pasamos al Ceibo y lo hacemos hasta el Guazú. Una pequeña corriente en contra pero leve. Es increíble ver como en cuatro años se va cerrando este río. Como camalotes se unen cerrando las márgenes. Hasta cuando será navegable?  Es la tercera o cuarta vez que hago este río. Él permite que con muy buen calado lleguemos al guazú en una navegación mas que tranquila. En el viaje vamos llevando comunicaciones vía radio que incluyen partes sobre el estado de salud del capitán proporcionados por Cristina su esposa.

En el Paraná Guazú sacamos genoa. La bandera del foro de mis amigos de España y que me enviara Manolo G flamea. Los recuerdo con mucho afecto. Mantengo el motor en ralenti hasta que pasa un gran barco y luego lo apago. Llevamos ocho nudos entre corriente y vela. Hacemos el Mini y llegamos a lo de Aulicino.

Hemos de pasar la noche y Javier lo hace mas o menos pues esta engripadísimo y con dolor de garganta. Pensábamos quedarnos hasta el Sábado pero en la mañana partimos todos haciéndole acompañamiento a Javier.

Llegaremos al club a media tarde siempre a seis o siete nudos pues el río esta en bajante y nos ayuda en el viaje. Al llegar a San Fernando ya hemos dejado el rol en Dique Lujan y nos encontramos una gran bajante. Pasamos por el club, nos varamos en el muelle. Logramos liberarnos y nos vamos a fondear al San Antonio.  A la media noche nos vamos a dormir al Arroyo Pajarito.

El sábado en la tarde dejamos el barco y nos encontramos con amigos a compartir el almuerzo tardío pero afectuoso.

Una vacación de verano más ha transcurrido en nuestras vidas. Y nos hemos dado cuenta de ello mientras la disfrutábamos.

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